Confidencialidad, Luis Ventura e “Indomables”
El fiscal Amayusco avaló la cláusula de confidencialidad entre la Provincia y la firma Baires Fly.
Al hacerlo, reivindicó la idea de “dar a publicidad, en su momento, los actos administrativos singulares”, pero diferenció eso de “tener que revelar cada gesto de cada funcionario” todo el tiempo.
“Semejante cuadro no sería el que esperamos de una república bien ordenada, sino más bien el de un manicomio”, graficó.
Y se preguntó: “Sin llegar a cuestiones de defensa nacional, ¿las ideas que los funcionarios se comunican entre sí, los intercambios de opiniones, deberían ser completamente públicos?”.
“Si le quitamos a la cláusula cuestionada el dramatismo que se le ha pretendido inyectar en la denuncia –agrega–, no luce sino como lo que es: una cláusula que es de práctica y que pretende responsabilizar civilmente a la empresa por los daños que pudiera causar un empleado infiel que revele conversaciones que no tiene por qué escuchar”.
Amayusco dijo que esto excede largamente cuestiones de Estado y que los funcionarios bien pueden hablar en un vuelo sobre asuntos personales.
“¿Tendríamos que admitir que, so pretexto de defender la publicidad de los actos de gobierno, un tripulante corra a contarle a Luis Ventura que el ministro fulano de tal se está por divorciar? El planteo es, francamente, ridículo”, escribió.
Luego cerró su argumentación con una comparación: “Supongo que si el taxista que circunstancialmente lleva al Dr. Juez desde el Congreso a su departamento u hotel en Buenos Aires asiste a una discusión marital y se la cuenta a productores de “Intratables”, “Indomables”, “Impresentables”, “Insufribles” o cualquier otro programa de chismes, podría ser tranquilamente demandado, aunque los datos públicamente expuestos se refieran a un senador”.

