Con la idea fija de asegurar el balotaje
Defensores de la alianza con el PRO, como Ernesto Sanz y Federico Storani, aseguran que la nueva entente opositora parte de un piso electoral de 30 a 35 puntos, suficiente para que el kirchnerismo no gane en primera vuelta.
La alianza que la UCR aprobó ayer a la madrugada con el PRO y la Coalición Cívica empieza a configurar un nuevo espacio de la oposición de cara a las Paso de agosto, cuando estas tres fuerzas elegirán juntas su candidato a presidente. El radicalismo dejó atrás la frustrante experiencia del frente Unen, que nunca logró consolidarse y se deshilachó de a poco sin poder poner un candidato expectable en cancha, como opción para el abanico del progresismo. Ahora mudó su campamento más hacia la centroderecha, con un socio como el PRO de Mauricio Macri, que promete darle más competitividad electoral, aunque primero habrá que ver cómo asimila el centenario partido el viraje estratégico e ideológico.Los defensores más entusiastas de la alianza con el PRO, como Ernesto Sanz y Federico Storani, aseguraban que la nueva entente opositora partía de un piso electoral de 30 a 35 puntos, lo que equivaldría, según sus cálculos, a desbaratar de movida el intento K de ganar en primera vuelta. Así se forzaría un casi seguro escenario de balotaje, muy cuesta arriba para el oficialismo. Ese es el objetivo primario e inmediato. Con ese horizonte por delante, en su doble condición de jefe partidario y flamante candidato presidencial de la UCR, Sanz les prometía a sus correligionarios que en la confluencia con el PRO, el radicalismo partirá de la base de conservar lo que tiene, más la chance cierta de sumar legisladores y potenciar su aspiración preexistente de ganar varias provincias.Pero sin dudas el principal ganador tras la Convención fue el propio Macri, que al sumar a la UCR coronó una serie de aciertos en el armado de su ingeniería electoral. Se abrazó a un partido que le dará cobertura territorial en todo el país, y a la vez le retacea ese electorado a Sergio Massa.Además, hay que recordar que días atrás sumó también una pata peronista con Carlos Reutemann, para consolidar una provincia clave como Santa Fe. Relativizando su proclamada "tercera vía", Macri hizo guiños a la UCR –institucionalmente– y más informalmente al PJ (reivindicó puntos de la doctrina justicialista), para ensanchar su base electoral. La flamante triple alianza UCR-PRO-Coalición Cívica será inscripta como tal el próximo 10 de junio. Pero hasta entonces ya irán decantando los intentos por tener listas consensuadas en varias provincias. Por caso, en Córdoba, es muy probable que en las Paso vayan Macri y Sanz como oferta electoral presidencial, con sus respectivos vices, pero que haya lista de diputados nacionales unificada entre la UCR y el PRO. Es la negociación que se abre ahora, lo mismo que la fórmula a gobernador, donde Ramón Mestre cree haber dado un paso adelante para encabezar el binomio (¿junto al macrista Héctor Baldassi?), al formalizar su partido el acuerdo con el macrismo. La Convención de ayer dio el marco de contención general. Ahora viene la etapa de escribir la letra chica y operativizar el acuerdo opositor que se propone desbancar al kirchnerismo y tener resguardo de futura gobernabilidad en las provincias.

