Temas del día:

Con ayuda de la Casa Blanca, siempre nos quedará París

Hay una centralidad solar que admite luego, en su definición del todo, a los demás. Son los que nombran las cosas quienes reconocen lo distinto y le otorgan existencia.

02 de junio de 2014 a las 12:02 a. m.
Con ayuda de la Casa Blanca, siempre nos quedará París

Decir que la patria es el otro es la cosmogonía preferida de la Presidenta. La expresión acabada de su relato sobre el origen de las cosas. Es para Cristina el verbo que lleva implícita toda la acción de su proyecto político. Aquel que lo condensa y lo explica en su motivación más dramática y profunda. La expresión es simple. Funciona como una definición esférica y suele complementarse con la memoria del caos colectivo que precedió a la llegada del kirchnerismo al poder y el nuevo orden igualitario que, según su relato, se expandió desde entonces. Antes de predicar la otredadcomo condición constitutiva de la patria, la frase afirma primero una realidad tácita: la existencia de un sujeto enunciador que define con autoridad original y plena. Una centralidad solar que admite luego, en su definición del todo, a los demás. Son los que nombran las cosas quienes reconocen lo distinto y le otorgan existencia.Si alguna vez la historia pretende encontrar una síntesis de la razón populista deberá explorar en este berretín presidencial mejor que en los tratados de Ernesto Laclau.Dicha por un ciudadano común, la expresión es generosa, como si evocara la filosofía de Martin Buber. Pero Cristina predica, atribuye, desde la cima del poder. Del lado del que enuncia pueden alinearse los que lo ejercen. Y en la otredad que recibe el reconocimiento concesivo, nacen ubicados aquellos que no lo tienen.En su tiempo histórico, la Presidenta supuso que decir "la patria somos todos" era insuficiente. Una expresión mera, gris y democrática. Quiso reemplazarla con épica fundacional y encontró su propia lógica: el populismo postula, antes que nada, una consagración de jerarquías. Así como la democracia será siempre, en el inicio, un reniego contra el monarca. Chamanes y apóstoles Aquello que con cinco palabras les ilumina la Presidenta debe ser expuesto en letanías oscuras por los chamanes de Carta Abierta. La opacidad del lenguaje es su especificidad en la tribu. No sirve de mucho criticarlos por el estilo. Sin cábala no hay rabino. Como pocos, el último manifiesto de los intelectuales K es una enumeración de los fracasos del Gobierno justo allí donde la materialidad histórica que veneran se ha vuelto indominable para la determinación del líder: la economía. Aparece ahora una secuela de novedades –la devaluación, las tasas usurarias, la recesión– a las que extraen del seno de la voluntad política y las alienan en una otredad difusa. El gobierno no devalúa. Le devalúan. El Banco Central no sube las tasas. Le suben las tasas. La Presidenta no enfría la economía. Se la enfría una alteridad siniestra, jurásica y oscura.Ni la enunciación de Cristina ni los fárragos de Ricardo Forster acercan a la realidad de lo que es hoy el oficialismo. Son más bien juegos de palabras para ocultar esa realidad.La narración verdadera no está en esos textos evangélicos, sino en los hechos de los apóstoles. Está en la defensa política irreductible de Amado Boudou o en Hebe de Bonafini endosando al erario público el saqueo admitido por Sergio Schoklender. Está en La Cámpora designando prebendados en cada recoveco de la administración y en Justicia Legítima enjuagando expedientes que comprometen a funcionarios, mientras los jueces en Suizabloquean cuentas de Lázaro Báez.A esa proliferación de acciones defensivas la justifica el credo oficial como un repliegue estratégico. Siempre quedará un enclave de resistencia. La oposición no debería subestimar el hecho.Cristina ordenó llegar hasta final de su mandato con reservas suficientes en el Banco Central, a cualquier costo. Con el recurso de desendeudarse para volver a endeudarse noes del todo imposible que lo consiga. Aunque las antiguas banderas soberanas reposen como jirones de museo y queden el descontrol del gasto público y los nuevos vencimientos de deuda como campo minado para el gobierno que viene.Aunque ante el Club de París declamen desconocerlo, este viernes el Fondo Monetario Internacional someterá a revisión las nuevas cuentas del Indec. En 10 días más, la Corte Suprema norteamericana decidirá si acepta analizar el caso de los llamados fondos buitre. La posición de la Casa Blanca es cercana a la Argentina. Por ahora son "predadores seriales", pero pueden transformarse, llegado el caso, en dóciles gaviotas funcionales para el relato. Que con ese resto de oxígeno, el oficialismo intentará regresar a sus orígenes. Allí donde holgado y feliz decía que la antipatria es el otro.