Como manda la historia: en sigilo y a las apuradas
A tono con las tradiciones, el aumento de dietas de los legisladores se aprobó a las apuradas en la última sesión del año. Rubén Curto.
¿Qué insondable misterio de la naturaleza mandará que la discusión legislativa de aumentos tarifarios, en dietas, o la efectivización masiva de empleados contratados deba realizarse, casi siempre, poco menos que a los empujones y jugando con los últimos días del almanaque? ¿Será la repetida apuesta de los políticos a que las decisiones más polémicas se (con) fundan con la embriaguez de los brindis navideños, cuando los ciudadanos ya están con la cabeza puesta en el ocio veraniego? ¿Será el indisimulable sentimiento culposo que cargan muchos legisladores, cuando no tienen argumentos firmes para dar esos debates de cara a la sociedad? ¿O se deberá, en definitiva, al único resquicio posible que les queda para tapar en pocos minutos y con consensos casi mágicos los papelones de anteriores intentos de aumentos obscenos?Quizá una mezcla de todas estas razones pueda encontrarse escarbando en las negociaciones que desembocaron ayer en que la Unicameral resolviera en tiempo récord cómo serán las escalas administrativas y salariales de los empleados y legisladores.La Legislatura venía del escándalo que significó en junio pasado el intento de aumentar un 50 por ciento las dietas, aprovechando la nube de humo que representaba la disputa del Mundial de Fútbol.El paquete aprobado ayer pone un toque de racionalidad y previsibilidad a la discusión de temas que siempre son tabúes, aunque sigue flotando la inquietud en relación a por qué el debate no se dio con tiempo, a la vista de todos. ¿Tan difícil es abrir la discusión respecto de cuánto deben ganar quienes nos gobiernan y plasmarlo en un marco jurídico duradero, que minimice los riesgos de discrecionalidad?¿Alguien se preguntó a esta altura qué lógica ampara que un legislador cobre 12 mil pesos, un concejal de la ciudad de Córdoba 17 mil pesos y un vocal del Tribunal Superior de Justicia 27 mil pesos? Nunca se alcanza a poner el debate en perspectiva, antes de avanzar. Por lo general, en estos temas, el apuro y la oscuridad siempre ganan la carrera.

