Cobos intenta calmar la alarma radical ante versión de "atentado"
El kirchnerismo prepara una marcha para pedir su renuncia. Hipólito Solari Yrigoyen habló del riesgo de que "algún exaltado" actúe por el clima actual.
Buenos Aires. Julio Cobos atraviesa por el momento más álgido de la embestida oficialista en su contra. Recibió en cuatro días dos denuncias judiciales, un pedido de juicio político, todo tipo de descalificaciones de parte de importantes figuras del Gobierno y se enteró de que simpatizantes kirchneristas convocaron a una marcha para el jueves 29 para exigirle que renuncie a la vicepresidencia.
Los ataques del Gobierno y sus adeptos se radicalizaron en los últimos días luego de que en la madrugada del jueves 15 permitiera que la oposición aprobara en el Senado un cambio en el reparto del impuesto al cheque a favor de las provincias.
Su familia, su entorno político y especialmente las autoridades de la UCR están preocupados por lo que pueda llegar a pasarle. Ayer, el presidente de la Convención Nacional de la UCR, Hipólito Solari Yrigoyen, desnudó por una FM porteña este miedo. "Cobos tiene efectivamente una custodia, pero mi temor es que en la Argentina hay muchos exaltados en política y los que existen en el justicialismo pueden considerar un aliciente toda la campaña del Gobierno para hacer cualquier cosa", advirtió quien fue víctima de la Triple A en 1973.
Las palabras del histórico dirigente radical estuvieron en consonancia con lo que un grupo de diputados nacionales le expresó el miércoles por la tarde a Cobos en su despacho. Daniel Katz, Horacio "Pechi" Quiroga y Mario Barbieri, entre otros, llegaron alarmados a la oficina de Cobos tras ver en Internet que militantes pro-Gobierno organizan una marcha para pedir su renuncia.
"Julio (Cobos) está bien, afligido por el delicado momento institucional", confió su ex vicegobernador, Juan Carlos Jaliff, que ayer estuvo todo el día con el vicepresidente.
Sus allegados dicen que decidió no pedir más custodia policial e intentará seguir su vida normalmente. La única medida que tomó Cobos sobre el asunto fue ordenar a sus principales referentes mendocinos que "desalentaran" una movilización que algunos cobistas habían empezado a organizar en Mendoza -para esta noche- para defenderlo.
"La UCR no va a hacer nada que retroalimente este escenario de conflicto y crispación", aseguró anoche el titular del radicalismo, Ernesto Sanz. "Una contramarcha sería una locura, imagínense lo que podría pasar", opinó el peronista disidente Enrique Thomas.
Ayer, el entorno del vicepresidente y altos dirigentes radicales salieron a bajar un poco el estado de alarma. "No hay dato alguno de que se pueda producir un atentado", dijo el titular del bloque de diputados radicales, Oscar Aguad.
Pero Sanz admitió el ánimo de extrema aflicción que predomina en la UCR. "El vicepresidente tiene una preocupación lógica porque se sabe blanco de una campaña de odio y resentimiento que está alimentada por el Gobierno", dijo.

