Cierre para la protesta previsional, con la mirada puesta en 2013
Los estatales realizarán la última protesta del año contra el ajuste previsional. Algunos gremios ya piensan en cómo retomar el reclamo en 2013, con otra estrategia. Luis Kempa.
Sin conseguir el objetivo central de impedir el diferimiento del pago de los aumentos a los jubilados provinciales, los gremios estatales cordobeses cerrarán el viernes el plan de lucha que lanzaron con vigor en agosto, apenas sancionada la ley de ajuste previsional.
La batalla para derogar la ley 10.078, que el gobernador José Manuel de la Sota hizo sancionar a sus legisladores de sopetón, fue perdida por los estatales, que se vieron envueltos en la pelea entre la Nación y la Provincia.
Como premio consuelo –a cambio de la tregua que le concedieron al Gobierno en el momento más intenso del reclamo–, los gremios consiguieron que De la Sota suspendiera la facultad que le otorga la ley para modificar los porcentajes de aportes personales y patronales. Los sindicatos, que ahora apuntan a consolidar esa promesa que figura en un acta, destacan esa concesión oficial como una gran conquista.
“Si se aplicaba ese facultad, se modificaba el cálculo inicial del haber y se terminaba con el 82 por ciento móvil”, resaltó uno de los principales dirigentes estatales.
La interpretación se compadece con la realidad, pero no les sirve a los sindicalistas para atenuar la bronca de los miles de jubilados que sufrieron en sus bolsillos el diferimiento del pago de los aumentos.
Con la postergación por seis meses de la actualización de los haberes jubilatorios, la Provincia ahorró este año 240 millones de pesos, que le sacó a los pasivos. En 2013, el Gobierno prevé ahorrar 900 millones de pesos por el ajuste previsional. Apunta a bajar el déficit de la Caja de Jubilaciones de Córdoba de 1.900 millones a alrededor de 950 millones de pesos.
En su reclamo por abortar el ajuste, los gremios estatales –la mayoría alineados dentro del kirchnerismo– quedaron entrampados dentro del propio “modelo nacional y popular”.
Para firmar un nuevo convenio para financiar el déficit de la Caja de Jubilaciones, la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), exigía condiciones que implicaban un ajuste mucho mayor al impuesto por la Provincia.
De nada les valió a algunos dirigentes su militancia K para conseguir alguna concesión de la Nación destinada a solventar el déficit previsional provincial. Desde entonces, aunque no lo admiten públicamente, muchos dirigentes perdieron su fervor kirchnerista.
Dentro de las distintas instancias que tuvo la protesta contra el ajuste, que incluyó graves incidentes, los gremios se dieron cuenta de que ya no tenían margen para persistir con las medidas. El último reclamo para cerrar el año será el viernes. Sólo el gremio docente hará paro, forzado en parte por la oposición interna y el anuncio de una huelga declarada en agosto y luego no realizada. Pero ahora todos piensan más en cómo retomar el reclamo el año que viene, con alternativas que vayan más allá de las medidas de fuerza.

