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Cerrada defensa de un BCRA dependiente

Expertos chilenos y uruguayos remarcaron ayer la necesidad de independencia de la autoridad monetaria. Pero Marcó del Pont y Giorgi rechazaron de plano un cambio de estrategia.

02 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Agencias DyN y Telam
Cerrada defensa de un BCRA dependiente

Buenos Aires. El grado de independencia del Banco Central (BCRA) respecto del poder central y la inflación se metieron ayer de lleno en la campaña, junto con recomendaciones de la presidenta Cristina Fernández a Grecia por la dura crisis económica que atraviesa. Al revés de lo recomendado por expertos uruguayos y chilenos especialmente invitados a disertar en las Jornadas Monetarias 2011 organizadas por el BCRA, primeras espadas del Gobierno defendieron cerradamente la intromisión del Ejecutivo en la política monetaria.La titular de la entidad anfitriona, Mercedes Marcó del Pont, fue aún más lejos. Llamó a no "estigmatizar" la acumulación de reservas y dijo claramente que "las reservas están para usarlas". También la ministra de Industria, Débora Giorgi, avanzó en ese plano. "Los falaces argumentos con los que se pretende defender la autonomía del Banco Central, esconden la intención de volver a un Estado ausente de las decisiones económicas y esa receta ya la sufrimos con desindustrialización y suba del desempleo", sentenció.En el cierre, la propia Cristina avanzó en ese terreno al referirse a la crisis de Grecia y los ajustes aplicados por el Gobierno de ese país. "Cuanto más se demore el abordaje del problema, más terrible van a ser las crisis, como le ocurrió a Argentina en 2001", explicó.La Presidenta adelantó en ese contexto que la recaudación impositiva de junio aumentó 30,5 por ciento, hasta alcanzar los 48.670 millones de pesos. Con este resultado de junio, el primer semestre del año cerró con ingresos por 176.726 millones de pesos, un 47 por ciento por encima del mismo período del año pasado. Contrapunto. La ratificación de la política monetaria y fiscal por parte de Cristina, Marcó del Pont y Giorgi, precedió a la exposición de los presidentes de los bancos centrales de Uruguay y Chile, quienes dijeron exactamente lo contrario. "Los bancos centrales no deben hacer política fiscal y quedar supeditados a las necesidades del fisco", aseguró el chileno José De Gregorio. "Los objetivos de los bancos centrales son abogar por la estabilidad de precios, un sano desarrollo del mercado financiero y la preservación del sistema de pagos", indicó por su lado el uruguayo Mario Bergara Luque.De Gregorio sostuvo que cuando las expectativas inflacionarias están bien ancladas el crecimiento es más estable y enfatizó que con "inflación baja la expansión de la economía es mayor". Remarcó en ese punto que los bancos centrales "deben ser independientes" de los gobiernos para poder "velar por la estabilidad de precios y la estabilidad financiera".Bergara Luque siguió la misma línea discursiva que su colega uruguayo y enfatizó que los "más pobres pagan el costo de una alta inflación, de los desórdenes macroeconómicos y de las crisis financieras, porque no tienen mecanismos de defensa".Pero Marcó del Pont se diferenció de los panelistas extranjeros al decir que no existen en la Argentina "condiciones objetivas para un proceso de alza inflacionaria". "Lo peor es equivocar el diagnóstico. Para nosotros las raíces de los aumentos de precios no son monetarias y lo que está ocurriendo en nuestro país tiene que ver con el comportamiento de la oferta".Pidió luego no caer en la "estigmatización del uso de reservas porque no se acumulan porque sí, si no para ser utilizadas cuando es necesario", agregó.Pero la más enfática en defender la intervención oficial fue Giorgi. "Los hechos son irrebatibles: la recuperación de la crisis y el crecimiento del nueve por ciento son éxitos también del Banco Central, porque acompaña activamente a la economía y por ende a la industria", argumentó.En el cierre, Cristina cargó contra el ajuste que aplica el gobierno de Grecia. "Habiendo visto un enfermo con los mismos síntomas se quiere aplicar el mismo remedio que mató al enfermo", y advirtió que los organismos internacionales de crédito insisten "en la aplicación de programas de ajustes que van a ser nocivos para los países en crisis".