Capitanich aceptó una sola pregunta de Télam en su conferencia más breve
El jefe de Gabinete se mostró hoy esquivo con los medios de comunicación.
El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich se mostró hoy esquivo con los medios de comunicación, al aceptar contestar apenas una pregunta en su cotidiana conferencia de prensa en la Casa Rosada, la más breve desde que inició su gestión.
Capitanich -quien comenzó su etapa como funcionario del Ejecutivo con extensas charlas en las que respondía todo tipo de consultas- habló durante sólo seis minutos, en los que se mostró evidentemente incómodo.
El ex gobernador chaqueño inició su exposición con la advertencia que sería breve porque "la agenda pública está hoy monopolizada por el tema del rayo de Villa Gesell, con los tres muertos y heridos, obviamente nuestra consternación y nuestras condolencias para sus familiares y con los (dos) periodistas fallecidos en el Dakar".
De hecho, antes de finalizar su disertación, sin que ningún periodista pudiera hacer uso de la palabra, expresó: "Muchísimas gracias, no sé si hay alguna pregunta más".
Preguntó sólo Télam
Ante el reclamo de la veintena de cronistas que buscaban preguntar, el funcionario sólo le dio lugar a una consulta de una representante de la agencia oficial de noticias, referida a los diarios Clarín y La Nación y a un comunicado del secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli.
Tras una brevísima contestación, casi de circunstancias para no opinar al respecto, Capitanich expresó: "Bueno, muchas gracias" y salió velozmente por una puerta lateral de la Sala de Conferencias, mientras varios representantes de la prensa reclamaban a los gritos su derecho a formular, también, sus preguntas.
Las primeras conferencias de prensa del Jefe de Gabinete se realizaron en la puertas de la sala de periodistas acreditados, con proliferación de micrófonos, eran extensas y el funcionario aceptaba de muy buen grado cada requerimiento de los cronistas.
Luego, decidió que se hicieran en la Sala de Conferencias, para mayor comodidad.
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Pasaron las semanas y, tras algunas fuertes contradicciones con otros integrantes del Gobierno, Capitanich mantuvo el hábito de dirigirse a la prensa, aunque sólo en esta oportunidad prefirió eludir las preguntas.
En los últimos días, el chaqueño quedó en el medio de una discrepancia entre el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray y el ministro de Economía, Axel Kicillof, por la anunciada revaluación inmobiliaria a precios de mercado para modificar el Impuesto a los Bienes Personales que Kicillof fulminó por radio.
Ayer, en tanto, el secretario de Comercio, Augusto Costa salió a desmentir la importación de tomates, un día después de que Capitanich anunciara que "la Presidenta (Cristina Fernández) instruyó al ministro Axel Kicillof para que, a través del Mercado Central de la República Argentina, propicie la importación de tomates de Brasil para garantizar abastecimiento y precio a los consumidores. Si es posible precios inferiores a los del mercado, tanto mejor".
Sin embargo, hoy Capitanich explicó a su modo el cambio de rumbo: "cuando la Presidenta da instrucciones para eventualmente, ante un faltante de tomates, importar tomates de Brasil, lo que ha hecho es decir al pueblo argentino que estamos dispuestos a cuidar su bolsillo", refirió.
"Si se pretende interpretar capciosa e infundadamente esta cuestión, allá quienes lo hagan", advirtió, pese a lo categórico de su primera afirmación.
El lunes pasado, Capitanich anunció que se estaba "evaluando" vender publicidad privada para las transmisiones de "Fútbol para Todos" (FPT), como "estrategia de financiamiento" aunque, un mes antes, había manifestado que "la publicidad privada no tiene ningún tipo de incidencia o relevancia" para el desarrollo de ese programa.
El jefe de los ministros también había protagonizado dos episodios en los que fue desautorizado, primero por el secretario de Seguridad, Sergio Berni, por el envío de gendarmes a Córdoba por el conflicto policial y luego por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, por los cortes de luz programados que no prosperaron.

