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Candidatos: ni sueñen con triunfar sin ganar el interior

Por primera vez, gana la elección general un partido que, como UPC, salió tercero en la Capital. Le alcanzó con el interior. Córdoba vuelve a ser una isla: fue uno de los pocos lugares del país donde festejó el FPV.

28 de octubre de 2013 a las 10:03 a. m.
Redacción La Voz
Candidatos: ni sueñen con triunfar sin ganar el interior

Los números electorales van dejando varias lecciones.

En Córdoba, por ejemplo, está claro que los partidos que no tengan varias patas fuertes en el interior (incluidos los que rodean a la Capital) no pueden aspirar a tallar fuerte en una elección.

Las estadísticas son bastante claras y la correlación es perfecta: entre los cuatro partidos cordobeses que ayer metieron diputados en el Congreso, su desempeño fue mucho mejor en la medida en que menos dependientes fueron del voto de la Capital.

Con el 95 por ciento de los votos escrutados, Unión por Córdoba, el ganador, mostraba que sólo el 22,9 por ciento de sus votos provenía de la Capital, donde quedó relegado a un histórico tercer puesto.

En el caso del segundo –la UCR–, apenas el 35,7 por ciento del sufragio fue capitalino.

Para el Frente para la Victoria, ese porcentaje fue de sólo 37,5 por ciento y para el PRO, el 46,3 por ciento.

En cambio, el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), al que se le escurrió la banca que ya tenía entre los dedos, juntó el 65,5 por ciento de los votos en la Capital.

El FIT comenzó su festejo a partir de un error. El escrutinio de la Capital ingresó antes y se completó en mayor medida que el del interior. Por eso, la suma total de votos no sólo le asignaba una banca, sino que le daba la octava.

Pero más tarde, cuando llegó el turno de completar los datos del interior, el FIT pagó cara su falta de arraigo fuera del Gran Córdoba. Primero, el kirchnerista Martín Gill se quedó con la octava banca y la novena pasó a Olivero.

Luego siguieron llegando votos del interior y fue el radical Diego Mestre el que se “comió” esa ficha. Y Olivero quedó afuera.

Por eso son tan importantes las cabezas de playa que los partidos más urbanos logran abrir. Fue crucial para el FPV el departamento San Martín, donde el apoyo de Eduardo Accastello al kirchnerismo logró desplazar a Unión por Córdoba al tercer lugar. A ese rol lo jugó, con menor incidencia, Colón para el PRO. Para la UCR, fue central su proverbial presencia en cada ciudad y pueblo, ganando departamentos como Río Primero, Totoral y Río Segundo.

En el ámbito nacional, el kirchnerismo no podrá festejar demasiado. El 32,47 por ciento de los votos no es una gran marca para un Gobierno que hasta ayer mismo abusó de su aparato de propaganda pagado con fondos públicos (aturdió, por ejemplo, con avisos basados en el aniversario de la muerte de Néstor Kirchner). Y ha abusado por años de los presupuestos públicos para direccionar partidas millonarias a sus favoritos.

El argumento kirchnerista (que sigue siendo la mayor fuerza política del país) no es sólo un consuelo. Es así. Pero no alcanza para festejar, a juzgar por las caras largas que se vieron.

La excepción fue Córdoba, donde el kirchnerismo hizo una gran elección para los antecedentes. Desde las Paso de agosto, aumentó en casi 50 por ciento el respaldo electoral obtenido: de 10,87 por ciento, pasó a 15,26 por ciento.

De hecho, ayer, cuando se difundían los resultados a boca de urna, Córdoba había vuelto a parecer una isla: era el único lugar del país donde festejaba el FPV. Siempre a destiempo esta provincia.

Sin embargo, Córdoba sigue siendo un terreno poco propicio para Cristina Fernández y sus seguidores. Es el distrito donde el FPV obtiene los menores porcentajes de votos, por muy lejos.

Lo más cercano es San Luis, donde el FPV también mejoró mucho respecto de las Paso, pero recolectó apenas el 17,14 por ciento. Distritos grandes y poco amables con el FPV, como Santa Fe, Mendoza, Capital Federal y Buenos Aires, le dan al kirchnerismo respaldos superiores al 20 por ciento, un nivel que por ahora no consigue aquí.