Camino despejado para el desdoblamiento electoral
Sin Kirchner, Schiaretti se liberó de una presión extra para unificar los comicios.
¿Qué cambia en el escenario político local con la muerte de Néstor Kirchner? La pregunta, trasladada al seno de los principales partidos cordobeses, volvía ayer invariablemente bajo el formato de un nuevo y gran interrogante: todo depende de lo que decida –y pueda– hacer la presidenta Cristina Fernández en lo que queda de su mandato y con su futuro político. En principio, desde la UCR y el Frente Cívico no avizoran impactos visibles e inmediatos en los prolegómenos de la campaña para gobernador, cuya elección sería en junio. "Empezamos de cero de nuevo. Está todo abierto", interpretan a su vez desde el PJ. En el plano de gestión, el oficialismo provincial considera que tiene encarrilada la relación con la Nación como para quedar a salvo de cualquier barquinazo.Por un lado, la Provincia reprogramó en condiciones ventajosas un stock de deuda de 6.253,5 millones de pesos, recibió casi 921 millones de pesos en ATN y 300 millones frescos como parte del entendimiento por 721,9 millones para cancelar la vieja deuda por la Caja de Jubilaciones. Además, en los últimos 11 meses colocó títulos por 746 millones de dólares, aunque los primeros 150 millones fueron usados a corto plazo.Aún así, tiene un par de nubarrones en el horizonte: por un lado, la Caja de Jubilaciones, que este año cerraría con un déficit de 1.400 millones de pesos. Si bien el nuevo acuerdo limita la arbitrariedad y asegura los fondos, cuando el lunes marque el inicio de noviembre, la deuda será de 280 millones de pesos. Y a fines de 2011 la discusión volverá a cero.Otra cuestión que inquieta es la crónica demora de los fondos para obras públicas sensibles: la Nación mantiene una deuda de 150 millones de pesos por las viviendas del Plan Federal I, del que aún faltan iniciar 1.600 unidades. Y mandó migajas para el Plan Federal II y el ex Hogar Clase Media, que implican 16 mil unidades prometidas desde 2005.El punto de contacto más claro entre la estrategia del poder K y el tablero local estaba centrado en el desdoblamiento o no de los calendarios electorales provincial y nacional.El martes, el gobernador Juan Schiaretti señaló que la fecha para elegir a su sucesor -suenan los primeros domingos de junio- será decidida en Córdoba y no en la Casa Rosada. Las urnas. La muerte de Kirchner parece afianzar definitivamente esa idea, aunque con una corrección: si antes Schiaretti no tenía apuro en oficializar la fecha, sujeto a una probable negociación con la Nación, ahora tampoco vería con simpatía hacerlo. "Todo cambia y hay que andar con pies de plomo. El que se apura, pierde", señalan cerca del gobernador. Aunque en la Casa de las Tejas niegan haber recibido presiones en ese sentido, el malogrado ex presidente era el principal fogonero de unificar las fechas para que el PJ cordobés aportara en la disputa nacional los votos que los K no consiguen en Córdoba. Ese planteo, que hoy parece quedar desarticulado, metía al PJ local en un dilema: cómo sumar a todos sus sectores internos –incluido el kirchnerismo– para que José Manuel de la Sota pueda intentar ser gobernador, sin pagar al mismo tiempo el costo de compartir boleta con los K, cuya imagen en Córdoba resta más de lo que suma.Sin la presión de acordar con el kirchnerismo, De la Sota y Schiaretti parecen tener hoy las manos libres para hacer sus juegos como más gusten. El primero, para tratar de encolumnar a todo el PJ detrás de su candidatura; el segundo, para elucubrar su futuro en algún armado nacional.Aún con la incógnita que representa hoy el rol que asumirá la Presidenta, en el PJ cordobés nadie la imagina redoblando las apuestas de su ex marido, ni metiendo presión. "Quedará debilitada e intentará consensuar", analizan.Por el lado del Frente Cívico, Luis Juez, su estrategia primaria apunta a que la elección para gobernador sea separada de la nacional y anticipada a las demás. "Lo mejor que nos puede pasar es enfrentarnos mano a mano con De la Sota, por la provincia", evalúan en su entorno. En principio, ninguno de esos dos supuestos cambiaría en el nuevo escenario político.

