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Cambios en Ganancias, una cuestión de equidad

El problema no es cuántos pagan Ganancias, sino cuánto paga cada uno.

27 de noviembre de 2014 a las 12:02 a. m.
Cambios en Ganancias, una cuestión de equidad

La discusión sobre el pago del Impuesto a las Ganancias sobre los salarios volvió a centrarse sobre un foco equivocado, luego de que la Presidenta volviera a negar cambios con el argumento de que sólo alcanza al 10 por ciento de los trabajadores.

Pero el problema es otro. No se trata tanto de cuántos pagan, sino de cuánto pagan quienes quedan dentro del impuesto. Quizá no sea descabellado que el millón de empleados de mayores ingresos tenga que hacer su aporte tributario. En muchos países es así.

Pero lo que sí es desmesurado es el monto que tributan y las distorsiones que se presentan luego de que la inflación y las medidas discrecionales quitaran la progresividad y la equidad del impuesto. Quien hoy está alcanzado por el gravamen rápidamente empieza a subir en la escala de alícuotas y pasa a pagar el máximo del 35 por ciento. Nada progresivo.

Además, el decreto 1.242 del año pasado agravó la inequidad. Se tomó como referencia para fijar un salario exento y distintos mínimos no imponibles al sueldo bruto cobrado entre enero y agosto de 2013. En 2014 algunos trabajadores lograron aumentos importantes en paritarias y otros se quedaron detrás de la inflación, pero esto no se consideró.

Un tercer punto es el impacto de la inflación. En estos más de 10 años, el Gobierno decidió subir los pisos de tributación en forma discrecional (hubo años que no se modificó) y una vez dejó afuera el medio aguinaldo.

Así, la estructura original del impuesto (cuya lógica es deducir de los ingresos un monto para la subsistencia del trabajador y su familia) perdió sentido porque la inflación la desvirtuó.

Lo más grave es que la escala de alícuotas (con los valores que fijó Machinea para el año 2000, de nueve a 35 por ciento) no se modificó. Para pasar de una alícuota a otra más alta el salto es de 10 mil pesos anuales (833,3 por mes) en los niveles bajos y de 30 mil al año, en los altos. Pero 10 mil pesos hoy no es lo mismo que 10 mil en 2001. En la práctica, esto genera un aumento del impuesto muy superior a la suba de sueldo (en algunos casos hasta se cobra menos en el bolsillo).

Más que parches, que se derivan de la necesidad recaudatoria, lo que se necesita es volver a un impuesto con lógica de equidad y progresividad.