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Cambio de reglas y uso de dineros públicos

La ley que impide armar la fórmula tras las primarias podría cambiar. Marcos Juárez será otra muestra de cómo el dinero de todos va a la campaña de algunos.

09 de julio de 2014 a las 12:02 a. m.
Cambio de reglas y uso de dineros públicos

Si París bien valía una misa para el protestante Enrique de Borbón, que se convirtió en católico para ser rey de Francia, una elección puede valer cualquier tipo de conversión, erogación de dineros públicos y cambio de legislación para adecuarla a las propias conveniencias.

Justamente, el cambio de reglas de juego ha vuelto a estar en la agenda de discusión del Congreso nacional, aunque todavía no haya ninguna iniciativa formal.

Un representante del oficialismo admitió a este diario que es posible tratar la modificación de la ley de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso) para permitir el rearmado de las listas antes de la elección general.

Hasta ahora, la nómina que se presenta en las Paso no puede ser cambiada para la general. Cada vez son más las fuerzas que necesitan variar esa regla, en especial para el armado de su binomio presidencial.

Los primeros a los que les convendría componer la fórmula con los dos precandidatos presidenciales más votados son los de Unen, donde están anotados Julio Cobos, Hermes Binner, Ernesto Sanz, Elisa Carrió y Fernando Solanas, entre otros. Todos con niveles de adhesión escuálidos desde lo individual y algo mejor desde lo colectivo.

Ahora, el oficialismo analiza la posibilidad de hacer competir en las primarias a Daniel Scioli con algunos de los varios gobernadores y funcionarios

kirchneristas anotados, entre los que sobresale Florencio Randazzo, para luego armar una fórmula con los dos más elegidos en la interna abierta.

Sergio Massa parece haber encontrado en José Manuel de la Sota el competidor interno para no tener que ir a una primaria en soledad.

Al que le estaría faltando rival para esa instancia es a Mauricio Macri, quien analiza competir con algún radical no conforme con Unen.

Las normas electorales se cambian siempre en la medida que le convenga al oficialismo. Y lo que los oficialistas dicen y algunos opositores admiten, es que el cambio de reglas puede convenirle a más de uno.

Mal que se extiende 

Para muchos, una elección cuesta más que un cambio de reglas. Va a quedar nuevamente en evidencia en los comicios para elegir intendente de Marcos Juárez, el próximo 7 de septiembre, única votación de este año no electoral.

Cuando los convencionales marcojuarenses dictaron en 1993 la primera Carta Orgánica para una ciudad en la provincia de Córdoba, se ocuparon de que la elección municipal se hiciese lo más separado posible de la votación provincial y de la nacional. Lo que buscaban era alejar las influencias foráneas en la decisión ciudadana de elegir al intendente.

A contramano del espíritu de aquella Carta Orgánica, candidatos presidenciales y aspirantes a serlo buscan darle proyección nacional al resultado de septiembre. De ahí la apuesta que hacen Macri, por un lado, y De la Sota, por otro, al apadrinar a Pedro Dellarossa y Daniel Fragazzini, respectivamente.

El megadesfile que hace hoy la Provincia está presentado como una celebración oficial por el Día de la Independencia pero es, en realidad, un lanzamiento de la campaña del PJ, con un importante despliegue propagandístico.

Si no, basta repasar la profusa publicidad que se hizo de la ceremonia, con largos avisos en los que De la Sota y el ministro Daniel Passerini, precandidato a gobernador y referente del PJ en el sudeste, narran todo lo que hizo el Gobierno provincial en aquella ciudad.

Si se parafrasean consignas de la década de 1970, reflotadas en estos tiempos, y se pregunta “Patria o proselitismo”, al ver los avisos queda la sensación de que la segunda opción es la respuesta correcta.

De la Sota necesita de ese triunfo para posicionarse en el escenario nacional, y no va a medir en costos, como lo hizo en 2012 en Río Cuarto, cuando volcó toda la estructura del Estado provincial para apuntalar a Miguel Minardi, que terminó perdiendo ante el radical Juan Jure.

El uso de recursos públicos con fines proselitistas es un maligno virus que, lejos de retirarse, infecta cada vez más a toda la Argentina.

Dos elementos más para completar el cuadro de Marcos Juárez: el kirchnerismo, que se ha caracterizado por la sistemática violación del federalismo, hará su apuesta con un discurso apuntado a lo local, por encima de las incidencias nacionales y provinciales. Y el radicalismo aparece como actor de reparto, en medio de una interna provincial de mucha deliberación y después de haber pactado, una vez más, con el peronismo para nominar al defensor del Pueblo.