Camaño se cansó del "dejar de robar" y "urnas de Catamarca"
El ambiente estaba caldeado. Y se empeoró con llamadas anónimas de bombas en la Comisión de Asuntos Constitucionales.
El ambiente estaba caldeado. Y se empeoró con llamadas anónimas de bombas en la Comisión de Asuntos Constitucionales. La Policía tuvo que inspeccionar el lugar con los diputados deliberando. Al menos tres comisarios pidieron a Graciela Camaño entrar a requisar la sala. "Aflojen", dijo la duhaldista y miró hacia los legisladores kirchneristas. Fue cuando Camaño ordenó cerrar la sesión para que los 35 diputados de la Comisión pudieran estampar sus firmas en dictámenes que no estaban aún redactados. No querían tampoco que Carrió, que pasó y se fue, pudiera firmar un dictamen proponiendo la continuidad de la investigación. La UCR quería archivar la denuncia de Carrió pero que se investigase planteos de Elsa Álvarez y Cynthia Hotton. El kirchnerismo tenía sus 16 firmas, más las de su aliado neuquino Hugo Prieto y otros cuatros votos del socialismo, el Pro, el GEN y Proyecto Sur. Todos querían terminar "con el circo". Por eso Carlos Kunkel y Carlos Moreno le pidieron a los gritos a Camaño que respetase el reglamento. "No quiero que esto quede como un escándalo", dijo Camaño y le intentó hacer entender a los oficialistas que había 24 horas para poder dictaminar. Pero Kunkel lanzó entonces un primer ataque durísimo: "Que tu marido (Luis Barrionuevo) devuelva las urnas de Catamarca". La mujer se dio vuelta y se acercó hacia donde el ultrakirchnerista estaba. Lo increpó y le dijo "me cansaste". No era la primera vez que ambos discutían feo en el año en la comisión. Pero ayer Camaño perdió los estribos. "Yo no dije hay que dejar de robar dos años y después lo seguí haciendo igual", lanzó Kunkel sin mirarla. Camaño estalló en ira y lo golpeó. El escándalo estaba desatado, una vez más. Todo el kirchnerismo salió a cuestionarla. Pero Laura Alonso (PRO) sostuvo que Kunkel le había faltado el respeto incansablemente a Camaño.

