Cabritos, con pocos políticos nacionales para degustarlos
Sólo estuvo Macri. Hubo dirigentes locales y muchos periodistas de Capital Federal.
El estudiado menú, pedido de manera personal por el gobernador José Manuel de la Sota, incluía salames de Oncativo y cabritos de Quilino, manjares infaltables en la gastronomía cordobesa. Para el postre y la sobremesa no faltaron el quesillo serrano, con dulce de cayote y el fernet con coca, otros atractivos que llevan el sello del "ser cordobés". De la Sota mandó a preparar una cena bien "a la cordobesa", con la cual agasajó a más de 200 invitados, luego del partido de la selección ante Paraguay. La elección no fue casual. El gobernador esperaba tener en sus mesas del ambientado Pabellón Amarillo de Ferial, a importantes dirigentes del PJ nacional, que finalmente pegaron el faltazo, al no resistir las presiones que llegaron desde la Casa Rosada. En la lista de invitados estaban, entre otros, el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el intendente de Tigre, Sergio Massa. Hasta el titular de la AFA, Julio Grondona, recibió la orden de no de venir a Córdoba, por el disgusto de los K por la "politización" que De la Sota hizo de las 200 entradas de protocolo que recibió por ser el anfitrión de la selección.Los peronistas brillaron por su ausencia y el dirigente nacional de mayor relieve fue el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, quien llegó acompañado por "su pollo" santafesino, el humorista y ex candidato a gobernador Miguel del Sel.De la Sota imaginó su mesa rodeado con dirigentes prominentes enfrentados con los K. Pero ante las ausencias "forzadas", debió conformarse con compartir la cena con Macri, la diputada nacional Claudio Rucci y el periodista Jorge Rial.Con los invitados del ámbito político local, el gobernador dejó claro que prioriza su relación con el mestrismo. El intendente Ramón Mestre encabezó la delegación de dirigentes radicales, que también integraron su vice, Marcelo Cossar, y el ex intendente Rubén Martí. Los demás sectores de la oposición no fueron invitados o rechazaron el convite.La masiva presencia de periodistas de Capital Federal dejó al descubierto el objetivo de repercusión nacional que De la Sota buscó para el evento.Entre los comentarios edulcorados hacia la actuación de Messi, los visitantes elogiaron los salames de Oncativo, como la humita servida en cazuelas de barro. Los adjetivos no alcanzaron (como ocurrió con Messi) para hablar del cabrito criado en Quilino, que llegó acompañado por papas al rescoldo, con manteca y romero.El humor cordobés no podía faltar. Cacho Buenaventura hizo reír a todos con sus historias y "la Mole" Moli no pudo con su genio: se fue con un paquete de salames que le regaló la gente de Oncativo. Un ambiente bien cordobés para agasajar a dirigentes nacionales, muchos de los cuales pegaron el faltazo, por imperio de la presión K.

