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¿Buenas o malas noticias?

Entre los 40 millones de argentinos, existen 10 millones de historias de vida plagadas de injusticias, decepciones y tristezas.

27 de diciembre de 2013 a las 01:15 p. m.
Redacción La Voz
¿Buenas o malas noticias?

¿Cómo leer los números que arroja el Barómetro de la Deuda Social ? ¿Se debe hacer hincapié en que la mayoría de los índices mejoraron en los últimos 10 años? ¿O se debe acentuar la mirada en el hecho de que aún uno de cada cuatro argentinos es pobre? (Polémica por informe de la UCA que indica que hay 10 millones de pobres)

Es una buena noticia, claro, que desde 2003 (año del primer recuento del Barómetro) hasta 2012, las tasas de indigencia y de pobreza se hayan reducido de manera drástica: la indigencia pasó del 24% al 4,9%, mientras que la pobreza se redujo del 50,9% al 24,5%.

Los números respaldan lo que se ve en los barrios más vulnerables: el hambre más urgente de la indigencia no tiene la magnitud ni la crueldad de los años más críticos de Argentina, durante la crisis de 2001 y 2002.

También bajaron la cantidad de hogares con ingresos insuficientes (para cubrir gastos mensuales y sostener patrones de consumo) y la de aquellos con inseguridad alimentaria (que expresan la reducción involuntaria de la porción de comida o la percepción de experiencias de hambre por problemas económicos durante los últimos 12 meses). A la vez, aumentaron los hogares con capacidad de ahorro.

Pero los números también muestran que en estos 30 años de democracia no se pudo lograr que se respeten derechos básicos y fundamentales, como la nutrición, la educación, la vivienda y el trabajo.

Nunca puede ser una buena noticia que 10 millones de personas vivan en hogares donde falta lo más básico.

Tampoco puede ser una buena noticia que casi la mitad de los trabajadores ocupados tenga un empleo precario o realice trabajos de indigencia.

Seguimos siendo un país pobre y, peor aún, una sociedad 
esquiva, que soporta la 
pobreza.

Tenemos una democracia que, gracias a lo aprendido de los horrores pasados, se ha mantenido durante tres décadas. Pero una democracia de baja calidad, llena de deudas e inequidades. Entre los 40 millones de argentinos, hay 10 millones de historias de vida plagadas de injusticias, decepciones y tristezas.