Barrer debajo de la alfombra
De la Sota buscará sacar de agenda temas conflictivos como Monsanto y el narcoescándalo, en campaña.
A José Manuel de la Sota y a Unión por Córdoba les están siendo eternos estos 77 días que separan las primarias de la elección general de diputados nacionales. Desde aquel 11 de agosto, y no necesariamente porque tenga alguna relación con el cronograma electoral, al oficialismo provincial le han aparecido calamidades de diversas magnitudes y orígenes. Los incendios, el narcoescándalo, la controversia por la instalación de Monsanto, la situación en los hospitales públicos, son algunas de las más resonantes.En casi todos los casos, la consigna oficial es la misma: buscar que cada una de estas controversias quede minimizada, al menos en los 25 días que faltan para la votación. Barrer debajo de la alfombra figura en los primeros capítulos del manual para el gobernante en campaña. Y De la Sota hará o intentará hacer culto del manual.Por ahora, hay dos cuestiones que le urge al gobernador que salgan de la agenda pública: narcoescándalo y Monsanto.En el caso de la planta procesadora de semillas en Malvinas Argentinas, el Gobierno ya tomó la decisión de que no haya avances en las obras hasta después del 27 de octubre. Los funcionarios técnicos que se encargan del tema aseguran que los análisis de impacto ambiental no tienen nada que ver con una especulación electoral, pero reconocen que no habrá aprobación en el corto plazo y que si el tema se discute después de los comicios, mejor. Otros funcionarios del gabinete provincial esperan una pronta resolución porque dicen que hay al menos dos empresas de biotecnología con intención de invertir en Córdoba. Sacudido por otra poco feliz actuación de la Policía en el supuesto operativo recuperación de credibilidad y confianza, De la Sota encontró un resquicio para desnudar la contradicción de una parte de los que rechazan la planta de la multinacional: el discurso en el cual Cristina Fernández saludaba y alentaba la radicación de Monsanto en Córdoba. El aval de la Presidenta y jefa del kirchnerismo debe ser prolijamente registrado. Los K locales dicen que ellos no discuten el fondo de la cuestión de las semillas transgénicas, sino las formas como se realiza la instalación. Y que no le contestan al De la Sota que puso al descubierto el respaldo de Cristina a Monsanto porque dicen que sería "caer en la provocación de pelear por pelear" y hacerle el juego a un gobernador para quien "siempre la culpa es de los otros".La cuestión es que esta instalación del tema Monsanto en campaña se presenta ahora como uno de los tantos ejes del enfrentamiento delasotismo-kirchnerismo, y está claro que muchos de esos ejes son falsos. Los K no han sido el núcleo duro del rechazo a la multinacional, ya que si hay que ubicar a los adherentes en términos de adhesión partidaria, hay que buscar por el lado de las agrupaciones de izquierda, algunas que participan en el Frente de Izquierda y los Trabajadores y otras que son aliadas del juecismo en el Frente Progresista Cívico y Social.Pero lo más importante es que pasará la elección de diputados nacionales y quedarán pendientes debates como transgénicos-necesidad de alimentos; producción de biotecnología-cuidado del medio ambiente. Detenido hablador El otro gran tema a barrer bajo la alfombra es el narcoescándalo. La estrategia oficial va en dos sentidos: que se hable cada vez menos del tema y apuntar las responsabilidades lo más abajo posible de la cadena de mandos policiales. Tal vez tenga ese sentido el mensaje que quiere mandar el detenido comisario Rafael Sosa, quien seguirá hablando con los medios desde su celda de Bouwer para decir que no podía saber lo que hacían sus subordinados. El tema es que el expediente que está en la Justicia federal lo compromete directamente a él, y todo parece indicar que la pesquisa apunta para arriba del exjefe de Lucha contra el Narcotráfico, no necesariamente hacia abajo. El discurso de De la Sota es circunscribir el caso a una cuestión meramente policial. Por esa razón, circulan encuestas –de consultores que en anteriores campañas vaticinaron resultados que los candidatos justicialistas no obtuvieron– que sostienen que la gente adjudica todas las responsabilidades dentro de la fuerza y deja a salvo al poder político.A la inversa, las fuerzas de la oposición se encargan de distribuir sondeos en los que la gente opina exactamente al revés, con una lógica que podría considerarse similar.También en este caso, pasará el proceso electoral y quedará abierta la lacerante herida de la criminal actuación de bandas narcos en Córdoba y la sospecha de algún grado de connivencia con el poder político.

