Anticorrupción, un embudo sin depuración
Son crecientes las presiones para ocupar las vacantes de las dos fiscalías.
El Fuero Penal Económico Anticorrupción, el más cuestionado y también denunciado de la Justicia provincial, está en pleno proceso de renovación.
De no mediar imprevistos, antes de que finalice 2017 esa área judicial que tiene entre sus propósitos investigar el desempeño de los funcionarios públicos tendrá dos nuevos fiscales.
Uno tomará el lugar que dejó vacante en diciembre de 2016 Gustavo Hidalgo, hoy juez de control. El otro reemplazará al primer fiscal Anticorrupción, Hugo Amayusco.
El funcionario, también cuestionado por su desempeño, ya tiene lista su jubilación, aunque esperará hasta después de la feria de julio para despedirse de la actividad tras 38 años de carrera.
Amayusco se reincorporó a sus tareas el miércoles 12 de abril, en plena Semana Santa. Le pidieron que se quedara hasta tanto se cubrieran las vacantes.
Sin fiscales activos desde finales del año pasado, esa sensible órbita del Ministerio Público Fiscal había quedado virtualmente paralizada, aunque a cargo del fiscal de Lucha contra el Narcotráfico, Carlos Cornejo.
En su primer día de trabajo efectivo –el lunes siguiente–, Amayusco tuvo que lidiar con una mala noticia: en esa jornada, su amigo Hidalgo quedó alcanzado por una denuncia promovida en su contra por los legisladores opositores Aurelio García Elorrio, Liliana Montero y Juan Pablo Quinteros, los más activos en denunciar causas de corrupción en la provincia.
Lo acusaron por la presunción de “encubrimiento agravado”, “abuso de autoridad” y “violación de los deberes de funcionario público”, tres delitos graves, aunque complejos de probar en el caso de los dos últimos, ya que debe constatarse la existencia de dolo en el actuar del acusado.
Pese a que por competencia la causa le tocaba a Amayusco, este se excusó de investigar a Hidalgo. Argumentó que su relación estrecha con el ahora juez le impedía iniciar una pesquisa imparcial.
Tanto Amayusco como Hidalgo cargan con una pesada mochila: pese a sostener en privado que pueden exhibir procesos en contra de funcionarios públicos, hasta aquí son escasos los hombres de la primera o de la segunda línea del poder político que fueron al menos llamados a declarar desde que el fuero fue creado por José Manuel de la Sota, en 2003.
“Garantes de la impunidad del delasotismo”, los califican quienes cuestionan sus roles dentro de la Justicia provincial.
La trama
Lejos de resolverse, la actualidad y el futuro del Fuero Anticorrupción tienen varios capítulos por delante. Cerrado ya el plazo para concursar el cargo de fiscal Penal Económico –el 4 de abril venció el tiempo para los interesados–, ahora resta que el Consejo de la Magistratura elabore la orden de mérito.
Quien resulte con mejor puntaje y sortee luego la entrevista personal ocupará el lugar dejado por Hidalgo.
El segundo lugar de ese concurso, en tanto, tendrá altas chances de tomar la posta del cargo que liberará Amayusco cuando se retire.
Por ambas sucesiones, el corazón del poder político provincial late agitado. Desde que De la Sota impulsó la ley que creó el fuero específico, el resto de las fiscalías se quedó sin competencia para investigar al poder.
Operadores delasotistas y schiarettistas pugnan por colar nombres afines en ese embudo judicial clave.
Un primer impulso en ese sentido fracasó, y es toda una pintura de las presiones que se viven en torno de las vacantes.
A comienzos del presente año legislativo, el Consejo de la Magistratura remitió a la Unicameral la clásica nómina con las designaciones para cubrir vacantes. En ese listado, apareció el nombre de un secretario y estrecho colaborador de Amayusco, para suceder, en carácter de “reemplazante”, al ascendido Hidalgo.
Pero ese impulso fue frenado por el schiarettismo, que luego también intercedió para evitar que el secretario bochado se anotara para el concurso, cosa que no logró. “Quieren a un hombre alineado”, admitió una fuente judicial, sobre el juego de presiones.
El mismo informante fue contundente respecto de las consecuencias políticas que tuvo para la Justicia y para el Gobierno el voto crucial del miembro del Tribunal Superior de Justicia que –junto con el PJ delasotista– salvó a Hidalgo de un juicio político por presunto mal desempeño justo antes de llegar a ser juez.
“El fuero quedó tan expuesto que no hay margen para un reemplazo”, retratan en Tribunales.
Anticorrupción está en proceso de renovación, aunque con la trama que se teje por detrás asoma difícil su necesaria depuración.

