A poco del canje, Diputados anula el DNU
La oposición tenía al cierre de esta edición el número de legisladores para rechazar el decreto que permitió el uso de las reservas del Banco Central para pagar deuda.
Buenos Aires. La Cámara de Diputados se aprestaba al cierre de esta edición a rechazar el decreto de necesidad y urgencia (DNU) 298/2010 por el cual el Gobierno nacional tomó 4.382 millones de dólares de las reservas del Banco Central. La noticia golpea con fuerza los planes del Ejecutivo, que se dispone a lanzar en las próximas horas un nuevo canje para los bonos en default y puso como garantía de los vencimientos de la deuda pública de este año el Fondo de Desendeudamiento Argentino (que conformó con los recursos transferidos del Central).
Los diputados opositores se abroquelaron, luego de cuatro intentos fallidos, en torno a la decisión de rechazar el polémico DNU con el argumento de que "no hubo ni necesidad ni urgencia" al momento de su dictado -el 1° de marzo- ya que el Congreso estaba funcionando y los vencimientos de la deuda se producirán en agosto. Por eso, poco después de las 15.30, hora en la que estaba convocada la sesión especial, el presidente del cuerpo Eduardo Fellner dio por iniciado el plenario ya que había 136 legisladores.
Pero la intención de la oposición era no sólo rechazar el DNU sino también dejar sentada la "nulidad absoluta e insanable" del mismo, con el propósito de desconocer los efectos jurídicos que se produjeron desde el momento de su dictado.
El solo rechazo del instrumento presidencial no tiene efectos retroactivos sobre las reservas que el Gobierno ya utilizó para pagar vencimientos de la deuda. Por eso se fundamentó la derogación en la nulidad del decreto a fin de que la porción de los 4.382 millones de dólares que ya usó el Ejecutivo deba ser reintegrada al Central.
Los presidentes de los cuatro bloques más numerosos de la oposición anunciaron a la prensa, pasadas las 20.15, que tenían los votos suficientes para asestarle la estocada al Gobierno. El radical Oscar Aguad, el peronista disidente Felipe Solá, el macrista Federico Pinedo y la cívica Elisa Carrió señalaron que, pese a los intentos de la Casa Rosada, el Congreso estaba funcionando.
Pero si bien la oposición pudo ponerse de acuerdo para conseguir el quórum y avanzar en el rechazo del DNU, los argumentos fueron disímiles.
La centroizquierda, a través de Pino Solanas, Claudio Lozano, Victoria Donda y Eduardo Macaluse, exigió que primero se investigue la legitimidad de la deuda. "Se llama Fondo para el Desendeudamiento pero en los considerandos del decreto se acepta que es para poder ingresar a los mercados de crédito internacionales para seguir endeudando al pueblo argentino", dijo Solanas.
Del otro lado del arco ideológico, el macrista Pinedo cuestionó el DNU porque aseguró que generará más inflación y porque habilita a la Justicia de Estados Unidos a dictar nuevos embargos sobre el Central.
En tanto, Aguad aseguró que lo que busca el Gobierno es emitir más deuda. "Habrá un festival de bonos como en la década del \'90", dijo.
Pese a que el oficialismo aceptó que la oposición se saldría con la suya, varias voces se mostraron confiadas en que en el Senado -que tratará el tema en dos semanas- será otra la historia. Es que el kirchnerismo cuenta como propios los votos de los dos senadores peronistas Carlos Verna y María Higonet, autores de un proyecto de ley que autoriza el uso de las reservas para pagar deuda. Estos dos sufragios estaban hasta anoche entre signos de interrogación, pero los diputados que responden a Verna se encolumnaron ayer con el oficialismo y disiparon todas las dudas.
En tanto, los diputados schiarettistas Francisco Fortuna y Estela Garnero presentaron un proyecto de ley para financiar dos fondos con reservas del Banco Central. El primer fondo, para pagar las deudas de la Nación, en línea con el planteo del gobierno kirchnerista; el otro, para financiar las deudas de las provincias con la Nación, la propuesta de Juan Schiaretti.
El PJ disidente presentaría una idea similar. La anulación del DNU abre la puerta al tratamiento de varios proyectos. Entre ellos, los de Carlos Verna y Martín Sabbatella, que no contemplan a las provincias.

