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¿A dónde irá la “tarasca”?

El pago cuotificado de la deuda a las provincias parece quitarle dramatismo a un problema serio: quien paga es un Estado con siete puntos de déficit fiscal.

11 de marzo de 2016 a las 12:05 a. m.
¿A dónde irá la “tarasca”?

Unos meses antes del fin de su mandato, Cristina Fernández valorizó un término del lunfardo para referirse a la actitud de su gobierno como "pagador de deudas que vienen de otro gobierno", dijo, a fin de garantizar la seguridad jurídica del país. Recordó entonces que su hijo Máximo solía señalarle: "Cuando ponés la 'tarasca', querés que te la devuelvan". Minutos antes de dejar el poder, la expresidenta le "regaló" a Mauricio Macri un decreto que extendía el reconocimiento del 15 por ciento de la coparticipación, fallado por la Corte Suprema de Justicia a favor de Córdoba, Santa Fe y San Luis, al resto de las provincias argentinas.La celada –no era otra cosa sino eso– pretendía sumarle presión al "pequeño" problema que recibió de herencia su sucesor, de tener que afrontar siete puntos de déficit fiscal.La paráfrasis de Cristina recayó entonces en Macri, que se convirtió automáticamente en "pagador de deudas de otros", lo que impulsó la conocida derogación del decreto de su antecesora y el instantáneo alistamiento de las otras 20 provincias para iniciar juicios a la Nación, aun cuando a la mayoría esta le financia el funcionamiento de sus cajas jubilatorias.Pero derechos son derechos, y uno a uno los gobernadores fueron tirando sobre la mesa sus pretendidas acreencias. 8.400 millones de pesos pidió San Juan; cuatro mil millones, La Pampa y Chaco; 1.600 millones, Misiones; 1.500 millones, Neuquén y otro tanto Río Negro, por sólo mencionar algunas.Nadie conoce en detalle cómo llegaron las provincias a conformar semejantes sumas. Como en cualquier juicio, primero se pide, después se negocia. Esto es lo que terminó de cerrarse ayer.El pago "cuotificado" de esas deudas parece quitarle dramatismo a un problema que es realmente serio, por aquello de que quien va a pagar esta cuenta es un "Estado quebrado desde el punto de vista fiscal y financiero", al decir del propio Frigerio. "Cualquier cosa que haya prometido el gobierno es un esfuerzo igualmente enorme", resumió ayer un economista que sigue en detalle esas cuentas y estima el volumen del reclamo en 75 mil millones de pesos.No sólo por el número final del acuerdo, sino porque, además, la Nación tendrá que pasar a poner la diferencia que dejan de pagar las provincias para sostener el sistema jubilatorio.Es sencillo imaginar, entonces, que Macri aplicará el viejo sistema de los dos bolsillos. Sacará la plata de uno para ponerla en el otro, dado que el pantalón es del mismo dueño. Es decir, replegará su inversión en las provincias para que los mismos gobernadores hagan esas inversiones.El punto es adónde irá a parar la "tarasca" que ahora quedará en las manos de los jefes provinciales: ¿a obras o a gastos corrientes?