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Volver a la normalidad

El retorno a cierta normalidad le abrió al presidente Mauricio Macri un escenario entre expectante y favorable en el Foro de Davos. Habiendo funcionado allí el recurso, el macrismo aspira a replicarlo en la política interna.

24 de enero de 2016 a las 12:01 a. m.
Volver a la normalidad

Recuperar la normalidad se ha convertido para Mauricio Macri en un argumento político de potencia inesperada. Cuando la prensa extranjera le reclama definiciones sobre su ubicación entre derechas e izquierdas, se declara entusiasta con el desafío del cambio. Pero aclara que dar una entrevista periodística o asistir al Foro de Davos son meras normalizaciones en un país que las extravió.El retorno a cierta normalidad le abrió al Presidente un escenario entre expectante y favorable en el foro de líderes políticos y empresarios reunido en Suiza. Habiendo funcionado allí el recurso, el macrismo aspira a replicarlo en los más hostiles recovecos de la política interna.Cuando el Gobierno nacional comience mañana su desembarco en Córdoba para una reunión conjunta con las autoridades provinciales, el macrismo exhibirá como argumento el regreso a lo que siempre debió ser una relación normal entre la Nación y la Provincia. Razones no le faltarán: durante los ocho años de Cristina, el poder central trató a Córdoba como a una colonia de ultramar.Por el mismo motivo, las expectativas se han ido acumulando.En los despachos del Centro Cívico elogian la relación ejecutiva entre Macri y Schiaretti: "Una reunión de 15 minutos entre ellos es neta, sin vueltas, y con efectos inmediatos", explican.Y recuerdan que en el encuentro que mantuvieron el 26 de noviembre pasado, poco después del balotaje y en la sede del gobierno porteño en Parque Patricios, el entonces presidente electo se comprometió a solucionar los temas pendientes con Córdoba en sus primeros 90 días de gobierno. Para patentar la idea, Schiaretti la dejó escrita en su cuenta de Twitter. Ansiedades La visión del macrismo coincide con las expectativas, pero camina cautelosa con las ansiedades. El temario del encuentro en Córdoba terminará de definirse en las próximas horas. El ministro del Interior, Rodolfo Frigerio, le dará mañana los trazos finales tras los contactos que mantendrá con funcionarios de la Provincia. En realidad, cada ministerio ha venido puliendo con su contraparte provincial los ajustes de una agenda definitiva que va desde la situación financiera general y la deuda del sistema previsional –que obtuvo sentencia favorable de la Corte Suprema de Justicia– hasta aspectos más instrumentales como los compromisos del sistema eléctrico, la asistencia crediticia por inundaciones y el esquema general de subsidios heredados de la gestión kirchnerista, entre muchos otros.El nuevo Gobierno nacional le abrió las puertas a una relación institucional que se encontraba ahogada. Y han vuelto a los despachos de la Casa Rosada y de los ministerios nacionales los dirigentes provinciales e intendentes que hasta diciembre colgaban sus reclamos en las rejas de Plaza de Mayo. La consecuencia es lógica: también el listado de pendientes se ha ensanchado.Como será la política quien deberá administrar con habilidad la armonía entre las expectativas y los tiempos, el macrismo también está ocupado en dejar en claro a sus aliados de Córdoba que volver a lo normal no implica desconocer las diferencias que hasta ayer fungían como divisorias de aguas en el escenario electoral.En su diagrama político, los dirigentes de Macri siguen teniendo un tablero cordobés con dos coaliciones dominantes: la del peronismo gobernante –que ahora ejerce fuerza centrípeta sobre los restos del kirchnerismo territorial–, y la sociedad de la UCR y el PRO. Por afuera de eso, dicen, sólo está quedando la izquierda, cuya visión tiende a ser una impugnación genérica de todo el sistema. Sintonía Esta mirada es compatible con los gestos explícitos que Macri hizo hacia la oposición antes y después de Davos. El vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, elogió la invitación a Sergio Massa y destacó su asistencia junto al presidente argentino, menos como ejemplo que como recriminación para los republicanos, opositores en su política interna. Macri potenció a Massa en el caldero hirviente que es hoy la interna del PJ. Sin demora, Massa postuló ayer a De la Sota como presidente del partido, que debe renovar sus autoridades en mayo. Schiaretti ha reiterado su prescindencia en ese juego. En la aceitada sociedad política con De la Sota, ese ámbito le está reservado al exgobernador, tanto como el de la gestión es de plena autonomía para el gobernador actual.El kirchnerismo cordobés mira esos tironeos con pánico. Si hay interna en el PJ, el riesgo es una implosión. Recelosos Tanta relojería suiza alimenta recelos de los socios radicales de Macri. Aunque coinciden en el objetivo de construir rápidamente consensos que eviten que el Congreso nacional se transforme en un incordio ya a partir de febrero, también advierten por lo bajo que los votos radicales en el Parlamento son –y pueden ser– una cuarentena. Los intendentes cordobeses que reportan a la UCR, en tanto, han decidido sumarse al coro inquieto y replicante desde que la eliminación de la Tasa Vial les restringió el flujo de recursos.El logro más concreto obtenido por Macri en Davos podría aliviar esta cadena de presiones. El Tesoro norteamericano ya no vetará préstamos de bancos multilaterales a los que pueda acceder Argentina. Es lo que vio venir Schiaretti en Estados Unidos antes de asumir y que lo llevó a un optimismo raigal durante su campaña.Con apoyo externo, muchas de las obras prometidas en campaña por él y Ramón Mestre comenzarían a anotarse en el listado de los compromisos viables.Macri puso en primer término los postergados gasoductos. Su concreción estaría más cercana, siempre que se cumplan los recaudos de transparencia que el kirchnerismo olvidó en el galpón de los pruritos indeseables.Una denuncia por coimas al exministro Julio De Vido puso la lupa sobre uno de los oferentes para los gasoductos cordobeses, la empresa Electroingeniería. No se trató –como sostiene la empresa– de una mera sospecha periodística, sino de un planteo formal ante la Justicia brasileña a partir de la vigencia de una normativa para que declaren los arrepentidos en casos de corrupción.Macri se enfrenta allí a una curiosa recurrencia: un país normal también fue la promesa inaugural de Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003. Como ingeniero, el nuevo Presidente sabe que la recurrencia es la propiedad matemática de aquellas secuencias en las que cualquier término se puede calcular conociendo los precedentes.