Unasur y las cuentas pendientes de América latina
La historia de la integración en América del Sur es más una historia de fracasos que de éxitos. Gustavo Scarpetta.
La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), conformada por Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela (www.uniondenacionessuramericanas.com), tendrá -a fines de 2010- un producto interno bruto (PIB) de más de un billón de dólares (un millón de millones), lo que colocaría al bloque como la quinta potencia mundial.
Las exportaciones del grupo son de más de 400 mil millones, monto que ubicaría a la Unasur entre las líderes en ventas al exterior a nivel global.
El tratado que comenzó con buenas intenciones se mantuvo fundamentalmente en el terreno político, para actuar en situaciones problemáticas, como las ocurridas en Bolivia y Honduras, donde estuvieron en juego la estabilidad institucional, aunque en los aspectos estratégicos no se hicieron referencias y los económicos tampoco se trabajaron.
Liderazgo sin competencias
La Unasur es una creación de Brasil, con importantes objetivos. Es un potencial bloque en el que el liderazgo brasileño no tiene competencia.
En cambio, en otros grupos, como la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), los números de México muestran que el liderazgo de Brasil no es tan claro, o el G-20, en el que compite con otras naciones de envergadura similar.
Para Lula es una prioridad. Posiblemente, también lo sea para quien se postula como su sucesora, si llega al gobierno, aunque el candidato líder en las encuestas -el opositor paulista José Serra- declaró su rechazo al proyecto Mercosur, lo que hace suponer que también se opondría a esta embrionaria Unasur.
Ésta no plantea un objetivo claro en cuanto a la integración económica. No señala si su objetivo es ser una zona de libre comercio o conformar sólo un bloque de integración, cuyo destino sea constituir un mercado común o una unión económica, como la Unión Europea (UE).
Un área de libre comercio tiene como elemento fundamental un arancel cero en el comercio intrabloque; un mercado común implica mucho más: un arancel común con los países extrazona y libre movilidad de los factores de producción.
Por las declaraciones de Lula, parece que se pretende emular a la Unión Europea.
Éste es el tercer intento de integración regional, después de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (Alalc, 1960), y la Aladi, 1980, que tuvo mayores progresos pero tampoco logró el objetivo.
Ahora, en la reunión realizada en Campana, Buenos Aires, además de designar al secretario general, se respaldó a Fernando Lugo contra el surgimiento del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y se realizaron algunas declaraciones contra Honduras.
En términos de mecanismos de coordinación, debe trabajarse fuertemente para acercar posiciones y avanzar. Poco y nada se ha realizado al respecto.
Pocos éxitos. A pesar de la historia común y de los múltiples intentos de integración que vienen desde la época de Simón Bolívar, América del Sur no ha podido conformar una unión política y económica en la región que ayude a un mayor desarrollo y, a la vez, fortalezca el poder de negociación ante los demás bloques que hoy conforman el mundo.
A los ya mencionados fracasos de la Alalc y la Aladi, tenemos que agregar los de la Comunidad Andina y el mismo Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), que no han podido cumplir aquellos objetivos que se propusieron en su creación.
Los motivos de esas frustraciones se pueden buscar por el lado de la falta de coherencia entre lo exclamado por las autoridades y las realizaciones en la práctica, también por el proceso proteccionista que en varias oportunidades reinó en la región y, finalmente, por el egoísmo de cada uno de los países integrantes, que anteponen situaciones locales a un mayor beneficio regional.
Como señala el experto Pablo Solón: "La integración debe llegar a la gente y tornarse tangible. Durante el último año y medio han venido trabajando seis grupos de trabajo en el marco de la Unasur, para definir políticas y acciones a nivel de integración financiera, infraestructura, energía, políticas sociales, educación y mecanismos de solución de controversias en materia de inversiones. Muchas iniciativas han sido identificadas y, ahora, el desafío es su concreción e implementación".
La región carece de infraestructura que una los países y que le permita enviar con eficiencia sus productos al mundo. Tiene petróleo y gas, pero importantes regiones carecen de la más mínima provisión.
Socialmente, es la región más injusta del mundo. Una mejor distribución del ingreso y la reducción de la pobreza y la desnutrición son dos tareas primordiales.
Respecto a la educación, no sólo el analfabetismo es el problema central, sino la falta de calidad de los recursos humanos generados, junto a la carencia de ingenieros y profesionales afines, así como de los recursos públicos destinados a la investigación y el desarrollo.
La historia de la integración en América del Sur es más una historia de fracasos que de éxitos.
El futuro se encargará de demostrar si la Unasur se agregará al listado de derrotas.
*Docente de las universidades Nacional y Católica de Córdoba

