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Traspiés sin consecuencias

El traslado de la responsabilidad a Venezuela, la descalificación de Sadous y la real motivación de la oposición son los recursos defensivos del Gobierno. Horacio Serafini.

27 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Traspiés sin consecuencias

Fue una semana de doble traspié para el oficialismo, no capitalizado por la variopinta oposición, a un año de las elecciones legislativas de 2009 y a poco más de 12 meses de las presidenciales de 2011, que determinarán la continuidad o no del kirchnerismo en el poder.

Mañana se cumple un año de los comicios de medio término, que marcaron un cambio en la relación de fuerzas en el Congreso, y el balance tiene más sombras que luces para la oposición. En términos generales, las iniciativas que le permitieron triunfos en Diputados, naufragaron en el Senado, por la intacta capacidad del oficialismo para sumar voluntades.

Primer traspié. El caso de los superpoderes perfila repetir la historia. A partir de un laborioso consenso del sector "duro" y la centroizquierda de "Pino" Solanas, la oposición logró en Diputados, el miércoles, asestar una aplastante derrota al oficialismo.

El oficialismo había percibido esa ofensiva, cuando en agosto de 2009 tomó la iniciativa y redujo a cinco por ciento del presupuesto los recursos reasignables por la Jefatura de Gabinete. Supuso que allí concluiría todo. La oposición no sólo eliminó de cuajo esa facultad, sino que decidió que el uso de cualquier dinero extra debe tener aprobación legislativa.

La palabra final la tiene el Senado. Será una pelea voto a voto, en una Cámara que, desde el recambio, se caracteriza por la volatilidad de alianzas.

El oficialismo se juega allí una parada fuerte. Néstor Kirchner anticipó que, en caso de que el Senado ratifique la sanción de Diputados, el veto será el recurso a aplicar por la Presidenta. Tendrá un alto costo político, pero el oficialismo no puede permitirse la pérdida de una herramienta clave para desarrollar su estrategia hacia las internas de agosto y la presidencial de octubre.

"Hay un hiperpresidencialismo que maneja 72 por ciento de todo el dinero público", recordó Sergio Berenstein, director de la consultora Poliarquía. De ese manejo depende el sostenimiento de las alianzas, pero también de la dinamización del consumo, clave para remontar la caída ante la opinión pública.

Segundo traspié. El testimonio del ex embajador Eduardo Sadous ante Diputados no parece haber aportado mucho más que su declaración testimonial ante la Justicia. Sus dichos, por ahora, están sustentados más en conjeturas que en certezas, acerca del supuesto pago de coimas para exportar a Venezuela y el funcionamiento de una "embajada paralela". El juez Julián Ercolini determinará esta semana si es así a partir de ambas declaraciones.

La oposición no cejará en el empeño de mantener encendida esa hoguera, con la conformación de una subcomisión ad hoc y hasta la citación a declarar del ministro Julio De Vido.

El traslado de la responsabilidad a Venezuela, administradora del fideicomiso que habría servido para los presuntos ilícitos, así como la descalificación de Sadous y la supuesta motivación de la oposición para hacer del caso un "escándalo", han sido los recursos defensivos a los que apeló el Gobierno. Las idas y vueltas alrededor de Sadous dejaron claro cuál fue el porqué de la llegada de Héctor Timerman a la Cancillería: Jorge Taiana había desacatado la decisión de no autorizar la presentación del ex embajador.