Soplan aires de cambio en todo el país
También en Córdoba, otra dirigencia es posible. Y esta transformación, que sólo la buena política podrá abordar, nos necesita a todos.
Ya próximos a fin de año, me apresuro a realizar algunas reflexiones para que nuestra sociedad tenga la oportunidad de aprender, de crecer y de no tropezar con la misma piedra repitiendo errores del pasado.
Vivimos en un mundo cambiante, vertiginoso, tecnológico, donde las redes son testigos y depósitos de muchas opiniones, conductas, y acciones. Todo queda registrado. Caminar en un sendero con convicciones firmes y un rumbo no nos puede dar lo mismo que caminar en una curva sinuosa frente a un precipicio.
Metafóricamente, quiero reflejar lo que sentimos los ciudadanos cuando observamos a la dirigencia política decir una cosa y hacer otra, mutando opiniones, tergiversando valores, dándonos lo mismo blanco que negro, transparencia que corrupción, verdad que mentira.
El valor de la palabra se ha devaluado, y esta devaluación moral y social repercute y duele tanto e igual que la económica.
El kirchnerismo acomoda el relato según las circunstancias, bastardea instituciones, reemplaza funcionarios para que nada cambie. No se olviden, queridos argentinos, que pesaban la plata que se robaban, aunque hoy estén libres; no se olviden que murió un fiscal que los investigaba, y aun así -salpicados y denunciados, envueltos en una corrupción descomunal- volvieron al poder, intentando diferenciarse y erigirse en alternativa.
Y en Córdoba también
Idéntica situación vivimos en Córdoba, la provincia del progreso aparente, mientras la calidad educativa se desmorona y crece la deserción escolar; en la provincia del progreso, la salud no logra consolidarse como política pública luego de ser catastróficamente jaqueada por la muerte de pequeños en un hospital público. En la provincia del desarrollo, nos castigan con el transporte más caro del país.
En la provincia modelo, los vecinos se mueren de hambre con una inflación que los invade y asfixia. En la provincia exitosa, multiplicaron la pobreza y la administran depositándola en barrios ciudades, sosteniendo esta situación, que maquillan pero no combaten porque les es funcional. En la provincia ejemplar, matan a nuestros jóvenes, las patotas se manejan con impunidad, los policías abusan de su rol, los ladrones y el narcotráfico se apropiaron de las calles y de los barrios, mientras los vecinos están desprotegidos.
En la provincia donde todo lo venden, donde las derrotas simulan victorias, donde las encuestas (como en Marcos Juárez) mienten y aventajan a sus candidatos, el show continúa, pretendiendo que estos espectadores estafados luego de 24 años continúen apostando al proyecto para darle continuidad. Subestiman su público. Son los mismos que en silencio, entre gallos y medianoche, aprobaron una reforma previsional perjudicial a nuestros jubilados; los mismos que adaptan el relato y acomodan los cuerpos queriendo mostrar que son distintos, pero son lo mismo, despreciando en público al kirchnerismo y negociando sus votos en privado.
En Cromañón murieron muchos jóvenes sin que la expresidenta emitiera una sola palabra; acá también se sumergieron en el silencio impune detrás del poder y no fueron capaces de realizar una declaración que calmara el dolor de Pablo Musse frente a la muerte de su hija o frente a la injusta muerte de Blas Correas. Dicen que no son lo mismo, pero actúan igual.
El panorama judicial a nivel nacional y provincial es crítico, un avasallamiento permanente, una tentativa de manipular la institucionalidad para colonizar la Justicia está siempre latente, y cuando pueden lo ejecutan. El fallido proyecto del Ministerio de la Defensa lo evidencia. Es necesario fijar otro rumbo, que nos direccione a la independencia, al respeto, al fortalecimiento institucional.
En la disputa por el Consejo de la Magistratura de la Nación, el peronismo perdió en Córdoba. Movieron estructura, desfilaron ministros, secretarios del intendente de la Capital, pero no alcanzó. El mensaje fue uno y claro: ganó Juntos por el Cambio en cada pueblo, en cada localidad, como fue el caso de San Francisco, Río Cuarto y Río Tercero entre otras.
En el estamento de Abogados al Consejo de la Magistratura ganamos, y un mensaje impregnado de necesidad de cambio frente al hartazgo y la inacción comienza a instalarse en Córdoba.
A las generaciones decepcionadas con la política, a quienes se sienten estafados en su contrato social, a esas personas que con tanto asistencialismo las dejaron en el mismo lugar desde donde creyeron podían empezar a crecer, a esas que apostaron y no ganaron, a esas que siguen resistiendo, a esas les digo: no abandonen, no se excluyan; en Córdoba otra dirigencia es posible, y esta transformación, que sólo la buena política podrá abordar, nos necesita a todos. El mensaje llegó e hizo ruido: unidos podemos.
* Abogada

