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Para romper el silencio

Existe un muro de silencio en torno del tema, pero está cayendo. Sí, el femicidio sucede en Córdoba, Cartagena y Chicago. Y también en Cannes, Cairo y Calcuta.

27 de noviembre de 2013 a las 02:00 p. m.
David Smith*
Para romper el silencio

Esta tarde, en la histórica Manzana Jesuítica de la ciudad de Córdoba, llevaremos a cabo un evento público acerca de un tema que ha sido mantenido en privado, casi en silencio, durante siglos.

Ese tema se llama “femicidio”. La forma más extrema de violencia contra las mujeres. El abuso extraordinario de un género hacia otro. Y no se sabe cuántas han sido las víctimas a lo largo de los siglos. Sin embargo, ahora tenemos una idea mucho más clara de la situación, tanto en Argentina como en el mundo.

Mucho queda por delante todavía, pero, al menos, por fin tenemos cifras concretas que echan luz sobre la crisis. Como resultado de una nueva alianza que involucra a las Naciones Unidas (ONU), las organizaciones no gubernamentales (ONG), el sector privado, y aquí la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba, presentamos en Argentina el primer estudio sobre femicidio de la ONG La Casa del Encuentro. El resultado es abrumador.

Los titulares dicen mucho. En los primeros nueve meses de 2013, se verificó un alarmante aumento de femicidios en Argentina, con 209 muertos hasta septiembre. El estudio muestra que es un flagelo nacional que no retrocede. Y algunos hechos tienen que ser verdaderas luces de alarma p ara todos nosotros. Una mujer es asesinada cada 35 horas como resultado de la violencia de género en la Argentina.

Asimismo, el 75 por ciento de las 1.223 mujeres asesinadas por violencia sexista en nuestro país entre 2008 y 2012 murió a manos de su pareja, su expareja o un familiar de su círculo íntimo.

Como si eso no fuera suficiente, seis de cada 10 femicidios fueron cometidos dentro de la vivienda de la víctima, y al menos 1.520 hijos e hijas, verdaderas víctimas colaterales, perdieron a su madre en ese mismo período.

Los informes no sólo proporcionan el nombre y el apellido de las víctimas, sino que revelan el impacto social y las múltiples consecuencias que se desprenden de la forma más extrema de violencia hacia las mujeres.

Y se observa una tendencia preocupante: al considerar los datos, incluidas las cifras parciales de 2013, tanto los femicidios como los femicidios “vinculados” de hombres y niños no retroceden.

Se sabe eso en Córdoba. Con regularidad espeluznante, la provincia de Córdoba es testigo de un tipo particular de crimen. Alcanza con echar un vistazo a los titulares de la primera semana de marzo de este año.

En Cruz del Eje, una madre de 32 años fue muerta a tiros, frente a su hijo de 10, por su exmarido. Unos días después, en La Calera, una mujer de 43 años, llamada Mariela Bustos, fue asesinada a puñaladas en su trabajo, también por su exmarido. Este crimen tuvo lugar el Día Internacional de la Mujer.

Hacia fines de septiembre, el número de mujeres asesinadas en Córdoba en 2013 había sobrepasado la cifra récord del año anterior.

Lo diferente hoy, quizá, es que no se trata de una crisis nacional, sino de una cuestión internacional. Existe un muro de silencio en torno del tema, pero está cayendo. Sí, el femicidio sucede en Córdoba, Cartagena y Chicago. Y también en Cannes, Cairo y Calcuta.

Las cifras globales llaman la atención. Estudios sugieren que la mayoría de las mujeres en nuestro planeta denuncia actos de violencia de una pareja o un compañero íntimo. En Australia, Canadá y Estados Unidos, esta forma de violencia alcanza a más del 40 por ciento de las víctimas femeninas de asesinato.

Por ello, el secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, nos insta a ver las cosas como son: una pandemia global, una violación de los derechos humanos, la consecuencia de una discriminación contra la mujer.

“Hay una única verdad universal aplicable a todos los países y a todas las culturas”, dice en su mensaje de esta semana de NO a la violencia contra mujeres. “La violencia contra las mujeres no es aceptable, nunca es excusable, nunca es tolerable”.

Lo que es diferente hoy, también, es que hay alianzas nuevas. Este año, en la oficina de la ONU en Argentina, hemos construido un grupo que alía a la ONU, las ONG, el sector privado y el cuerpo diplomático.

Esta alianza permitió, ayer, en la Embajada de los Estados Unidos, reunir a la ONG La Casa del Encuentro, responsable del difícil trabajo de recopilación de los datos, y a la Fundación Avon, junto a todos nosotros, para presentar al pueblo argentino la realidad, las cifras, los estudios que nadie puede ignorar.

Gracias a esta alianza también fue posible, esta semana, publicar un libro, impreso y disponible en formato digital, de distribución gratuita, que investiga con claridad y precisión la crisis del femicidio en Argentina y la violencia contra mujeres.

El libro se llama Por ellas... , un claro homenaje a la memoria de los cientos de mujeres como Marilin Ochoa, de 22 años, madre de dos niños, asesinada en Capilla del Monte, Córdoba, este mes.

* Director del Centro de Información  de las Naciones Unidas para Argentina y Uruguay.