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Otra causa: siete años de alta inflación

Desde hace siete años, la lucha contra la inflación no figura en la agenda de la Casa Rosada ni del Ministerio de Economía de la Nación.

05 de diciembre de 2013 a las 12:53 p. m.
Ramón Frediani (Economista)
Otra causa: siete años de alta inflación

Digo "otra causa" porque lo ocurrido el martes y ayer en Córdoba es un fenómeno multicausal, del cual es posible enumerar al menos tres orígenes inmediatos: el Gobierno provincial, el nacional y el vandalismo, el salvajismo y la delincuencia injustificable de ciertos sectores sociales de la comunidad cordobesa. Pero en una visión más amplia y tomando distancia de los graves hechos en sí, una causa relevante es la permanencia de siete años de alta inflación en el país. El proceso comenzó en enero de 2007 y desde entonces es escondido por las mentiras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y tolerado de modo irresponsable por las máximas autoridades nacionales, que por un bloqueo ideológico no sólo no lo reconocen como tal sino que no lo quieren combatir con un decidido plan antiinflacionario y lo ocultan debajo de la alfombra.Ni siquiera nombran a la inflación y, cuando son apurados por el periodismo para dar una opinión sobre ella, la soslayan afirmando que sólo hay "un reacomodamiento de precios". Se niegan a implementar una lucha frontal contra la inflación porque de manera errónea el kirchnerismo piensa que combatirla es una cuestión de "derecha" y que los planes antiinflacionarios "son neoliberales, porque implican ajustes".La verdad es otra: reconocer que van siete años de alta inflación es reconocer que fracasaron en el manejo de la política fiscal y monetaria. Pero si afirmar que combatir la inflación es "de derecha", entonces ¿podríamos llegar a la conclusión de que permitirla es una política del progresismo populista y demagógico?La chispa que ocasionó el incendio fue ahora el atraso de los sueldos de la Policía; mañana será el atraso de los sueldos de los choferes, y pasado, el de los maestros, los obreros industriales y los empleados de comercio. Y así sucesivamente.Y proseguirá durante los próximos años mientras continúe este proceso de alta inflación que destruye salarios, ahorros, beneficios, jubilaciones, pensiones, atrasa al dólar oficial, genera especulación, fomenta la fuga de capitales, desordena toda la producción y desalienta la inversión.No en vano todos los países del mundo, sean de izquierda o de derecha, implementan medidas antiinflacionarias cuando la inflación apenas supera el cinco por ciento anual. Acá, ya con un 30 por ciento anual consolidado y creciendo, la autoridades nacionales ni se dan por aludidas y siguen mirando para otro lado. Desde hace siete años, la lucha contra la inflación no figura en la agenda de la Casa Rosada ni del Ministerio de Economía de la Nación.Es un error creer que la inflación es sólo un problema económico o un "verso" repetido hasta el cansancio por los economistas. Eso es tener una mirada miope del problema.La inflación destruye los pilares fundamentales de la sociedad civilizada porque deteriora las relaciones humanas y origina un fuerte y permanente conflicto entre patrones y trabajadores, entre el Estado y sus empleados, entre empresarios y sus proveedores y clientes, entre deudores y acreedores.La inflación no es ni de derecha ni de izquierda. Es un problema grave que, una vez iniciado –cualquiera sea la causa que lo haya generado–, el Estado nacional tiene la responsabilidad y obligación ante los ciudadanos de atacar de manera rápida y frontal, pues de lo contrario se termina como se terminó en estos días en Córdoba.