Ni tan izquierdas ni tan derechas
A la desigualdad y la pobreza crónicas en la región se suman las nuevas epidemias: narcotráfico, lavado de dinero y corrupción generalizada. Julio César Moreno.
Las izquierdas no son tan izquierdas, ni las derechas tan derechas. Lo que no quiere decir que haya un centro omnicomprensivo, claro y coherente o que, de pronto, todos se hayan vuelto centristas y republicanos, respetuosos de las reglas fundamentales del Estado de derecho, como la división de poderes, la libertad de prensa y el pluralismo político, cultural y religioso. La política se desplaza por un plano de esencial hibridez, sin grandes contraposiciones ideológicas o visiones del mundo que orienten a la sociedad en un sentido o en otro.Y parece que las reivindicaciones de la ciudadanía fueran las mismas en todas partes, más allá de los resultados electorales y la rotación de diferentes partidos o coaliciones en el poder. Hay un gobierno socialista –el de España, por caso– que se ha visto obligado a impulsar un drástico plan de ajuste, casi idéntico al que está llevando a cabo el conservador-populista Nicolas Sarkozy en Francia. Ambos planes han provocado reacciones populares también idénticas. Viento a favor. América latina, por primera vez en décadas, vive una situación más favorable que el viejo mundo. El "viento de cola" que mantiene y lleva a niveles históricos los precios internacionales de las materias primas sigue favoreciendo a las economías regionales. Algunos países –Brasil, Chile, Perú, Uruguay– han aprovechado esa ventaja mejor que otros, pero en toda la región los indicadores de pobreza, desigualdad e inseguridad siguen siendo muy altos, a lo que hay que agregar el viejo fantasma de la inflación, que castiga con fuerza a Venezuela y a la Argentina. La 20ª Cumbre Iberoamericana de Mar del Plata aprobó una "cláusula democrática" que prevé sanciones para aquellos países en que se perpetre un golpe de Estado.Además, reiteró su apoyo a la soberanía argentina en las Islas Malvinas y su condena al terrorismo y el narcotráfico. En cambio, no consideró el tema de las filtraciones de documentos secretos del gobierno norteamericano, lo que confirma que, pese a las diatribas contra el imperialismo, a Estados Unidos no se lo toca, al menos no en las cumbres de los países iberoamericanos.A todo esto, Cuba continúa su lenta y pausada marcha hacia una sociedad más abierta, que por ahora se circunscribe al terreno económico pero que podría evolucionar hacia una moderada democratización política. Lo cierto es que el régimen cubano hace décadas dejó de ser un foco de irradiación revolucionaria. La "cláusula democrática" aprobada en la Cumbre Iberoamericana demuestra que toda América latina se aferra a las viejas democracias constitucionales y sus reglas de juego (elecciones periódicas, división de poderes, pluralismo). Hoy, los problemas de la región son otros, porque a la desigualdad y la pobreza crónicas se suman las nuevas epidemias de nuestro tiempo: el narcotráfico, el lavado de dinero y la corrupción generalizada, entre los más notables.

