México, los narcos y nosotros
Lo que esta pasando en Michoacán ha llamado la atención de los medios del mundo. Es un reflejo de lo que sucede en otras zonas de México.
Lo que esta pasando en Michoacán ha llamado la atención de los medios del mundo. Es un reflejo de lo que sucede en otras zonas de México, aunque mucho peor. Por ejemplo, en Veracruz, donde vivo desde hace años, la corrupción y el narcotráfico habían permeado a la policía y al gobierno. Se formaron distintas agrupaciones de traficantes, de los cuales los Z, sanguinarios y aterradores, se afincaron aquí. La inseguridad era espantosa. No se podía salir a cenar en familia porque podía llegar un grupo de matones al restorán y asaltar a toda la clientela o arremeter a tiros contra alguien de una banda rival.Los tiroteos ocurren a cualquier hora y en cualquier lugar, así que, por las dudas, reportamos todos nuestros movimientos al resto de la familia. En septiembre pasado, 35 cuerpos con signos de tortura y una letra "z" en sus espaldas aparecieron en una avenida a plena luz del día. Una noche de noviembre escuchamos disparos muy cerca. Todos al piso. Poco a poco los vecinos nos pusimos en contacto. La policía encontró en la esquina un cuerpo con dos disparos en la cara. La noticia no salió en los medios. En diciembre, el presidente Felipe Calderón mandó la Marina y el Ejército. Mucha gente estuvo en contra, pero apresaron a muchos narcos, tanto a cabecillas como a sus bandas. A pesar de todo, la tensión continúa. Ahora le toca a Michoacán. Otro paraíso maravilloso arrasado por el narcotráfico. Allí, una amiga sufrió el secuestro de su hermano, la desaparición de su hermana y el asesinato de su sobrino. Los secuestros masivos son cosa de todos los días. Las víctimas ni siquiera se conocen, son tomadas al azar. Simplemente están en el lugar y el momento equivocado. Si en Veracruz hay una escalada de robos que no exime ni siquiera a las iglesias; en Michoacán la historia es otra, porque están más cerca del nido de las víboras.
*Desde Veracruz, México

