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Medicina y seudociencias

Los chamanes y los brujos ejercían su profesión con demasiada seriedad. Entre los curanderos actuales, hay quienes intentan pescar incautos. Arnaldo Pérez Wat.

21 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Arnaldo Pérez Wat (Periodista)
Medicina y seudociencias

Muchas ciencias tienen antecedentes bastardos y no deben avergonzarse. La química toma elementos de los alquimistas, como alcoholes y, en la destilación, usa una suerte de retortas y alambiques. La farmacología tuvo relación con el arte de los gualichos o filtros. La astronomía procede de la astrología. La quirognomía, de la quiromancia. Pero no se puede trazar un límite claro o riguroso entre un dominio y otro.

Los chamanes y los brujos ejercían su profesión con demasiada seriedad. Eran, por lo general, psicóticos que, con una lógica personal egocéntrica, no admitían objeciones. Estaban convencidos de su condición de iluminados y actuaban con honradez. Entre los curanderos actuales, hay un gran porcentaje que se dedica a pescar incautos. Llevado al arte de curar, en las variadas escuelas existen distintas conductas por parte de los profesionales y las instituciones.

Consultar al que sabe. Soslayando la chismografía, corresponde consultar al que sabe. A lo mejor se logra que éste ofrezca un curso o conferencias sobre epistemología de la medicina.

Es probable que presente un bosquejo con tres columnas: seudociencia, medicina y filosofía. En la del medio, habrá conceptos claros, como en las técnicas del radiólogo y ecografías. Pero cuando toque la conducta del bipolar, a lo mejor va a parar a la pregunta sobre si la inteligencia está únicamente en el cerebro. O bien qué es pensar, que no tiene todavía una respuesta definitiva. Así pasa a la columna de la filosofía.

De ese modo, el epistemólogo podrá continuar con otros juicios y comparaciones: que la ciencia del médico es metódica y crítica, objetiva y general, mientras que la seudociencia se presenta como dogmática, subjetiva y particular. El médico, cuando parte de una observación, la supera con un principio organizador, como puede ser el tratamiento. El chamán yace inmerso en su experiencia sensible, sin apoyarse en experimentos ni mediciones.

Médicos y astrólogos. No todas las separaciones son tajantes. La interpretación de los sueños nos viene de los antiguos y la utiliza el psicoanalista. Ambos son charlatanes para Mario Bunge (primera columna). Pero también la usan los psicólogos y los psiquiatras. Ambos son científicos para ese filósofo de la ciencia (segunda columna). Hasta el médico clínico de la familia se mete con los sueños y se pasa a la columna filosófica con apreciaciones morales. Así, cierta vez, un paciente le preguntó: "Doctor, mi esposa dice que hablo en sueños; ¿qué tengo que hacer?". Contestó: "Vea, lo que tiene que hacer es no hacer lo que no debe hacer".

El movimiento de los astros influye en los organismos: la Luna Llena, sobre la germinación de la semilla. El sol del mediodía puede amargar con una insolación las vacaciones al turista. Podemos predecir que a la noche va a dormir parado. Estamos todavía en el campo científico. Pero saltar de allí a los horóscopos y predecir riquezas, salud y amores futuros según el movimiento de los astros, hay un largo trecho.

Siempre hubo, en las distintas escuelas del arte de curar, profesionales que han dedicado con honradez su vida al prójimo. El doctor Alfredo Pérez fue médico de la ex Encotel muchos años. En épocas de gripe, hacía toser por teléfono. A partir de ahí, añadiendo unas preguntas, diagnosticaba y recetaba. En una ocasión, dijo a un paciente: "Esta mañana, usted tose mucho mejor". Éste contestó: "Lógico: estuve practicando toda la noche".