Lo que quedó tras años sin política de Estado en materia energética
"Es lo que hay... y paciencia”, contestó el señor gobernador José Manuel de la Sota cuando se le preguntó por el restablecimiento del servicio eléctrico en los barrios afectados. Miguel Nicolás.
"Es lo que hay... y paciencia", contestó el señor gobernador José Manuel de la Sota cuando se le preguntó por el restablecimiento del servicio eléctrico en los barrios afectados, como consecuencia de la tormenta que se abatió sobre la ciudad de Córdoba el lunes pasado. En materia de inversiones en el sector de la energía, lo único que cabe es la previsión, el armado de políticas de Estado coherentes y continuadas, dado las fuertes inversiones y el tiempo que llevan en madurar las obras necesarias para brindar el suministro.Paciencia, el ciudadano tuvo ya demasiada, y el señor gobernador, mala memoria. Debemos recordar que fue durante su anterior período de gobierno (1999-2007) y luego en el que lo sucedió, de su mismo signo político (2007-2011), cuando se tomaron decisiones totalmente equivocadas y oportunistas.Por ejemplo: descapitalizar a la Empresa Provincial de Energía (Epec), no construir nuevas redes y estaciones transformadoras en toda la provincia de Córdoba, reemplazar los conductores de energía en la ciudad capital acorde a su crecimiento, etcétera.Pero sí se decidió en un momento en que existía un amor de verano con el Gobierno nacional, fugaz por cierto, encarar una obra faraónica como es la Central Termoeléctrica de Pilar, a pesar de las voces que advertían el error y que deberemos pagar por años los cordobeses, simplemente por exigencia y conveniencia del Gobierno nacional.Esa falta de políticas para el sector del gobernador actual nos trasforma en vulnerables ante un fenómeno natural como el del lunes último.Lamentablemente, nos quieren acostumbrar a las carencias casi diarias. Cuando en verano o pronto, en el invierno, un día cualquiera nos falte la energía eléctrica (símbolo del crecimiento y bienestar de una provincia), nos dirá seguramente algún vocero de la Epec en ese momento: "No ha quedado nada".

