Las lecciones que deja la enfermedad de la presidenta Cristina
En el cáncer, sea curable o incurable, la cuestión de la gradualidad en la información es de suma importancia. Rolando B. Montenegro.
Un viejo aforismo en medicina, " priman non nocere ", expresa en la jerga médica diaria una actitud prudente de primero no dañar. Por ende, se supone que ante cualquier duda que surgiera en el plano del diagnóstico o del tratamiento el médico debería abstenerse de actuar y medicar. O, si se prefiere, de extirpar algún órgano privilegiando una conducta expectante mediante manejos no operatorios. Esto va para el universo de los pacientes y, si bien la enfermedad de los presidentes es una cuestión de Estado, nada debe conducir a tratarlos de manera diferente.En los tiempos que vivimos, toda enfermedad con pretensión de llegar a un acto quirúrgico debe ser evaluada holísticamente (integrando al paciente a su medio) y tratada por un equipo liderado por un cirujano en donde cada profesional desempeñe un rol específico.La excesiva información y un incesante ir y venir de nuevas teorías científicas podrán ser sopesados, entonces, con la experiencia de grupo con el objetivo de reducir potenciales resultados adversos por más exitosa que sea o parezca una operación.Toda medicina moderna y razonada tomará equidistancia de los dogmas y de los efectos tendenciosos y pasajeros de la moda que también invade a la medicina. La realidad patológica es plural y, fruto de la experiencia médica, se procurará confeccionar una estrategia terapéutica como un traje a la medida de cada paciente. La contribución de los métodos de diagnóstico por imágenes puede ser considerada como un complemento en la síntesis médica, pero se debe regresar al enfermo como condición imprescindible para la toma de decisiones. El arte de curar. No son infrecuentes los delirios y excesos ficticios depositados en la profusa y actual aparatología llegándose a un estado de confusión que ha llevado a aseverar en los ámbitos académicos: "...Éramos tan felices antes de las imágenes", siendo esto motivo de preocupación y un desafío aún no resuelto para la educación médica continua. Así como omitir un procedimiento dentro de la sistemática de estudio tiende a privar al médico de la perspectiva tan necesaria, tampoco se es más sabio por mirar a mayor aumento en un microscopio los tejidos de las personas.La ciencia seguirá siendo el principal método a la hora de investigar los procesos mórbidos biológicos, pero sería ingenuo pensar que todo puede ser resuelto.Por eso la medicina considerada como arte permanece como la más completa y es el espejo donde deben mirarse los egresados de sus facultades.Por estos días, ciencia, medios y público en general adolecieron de una incomprensión recíproca. Trascendidos, ficciones y datos empíricos se volcaron a un terreno en común y las diversas áreas médicas involucradas no se esforzaron en llenar estos agujeros negros de la comunicación para mediar entre desiguales.Se logró todo lo contrario; en vez de recrearse un ámbito útil y más humano no se hizo sino exasperar esta situación olvidando lo más importante: que hay una paciente de por medio.Es esencial buscar y favorecer ese espacio cultural compartido donde sea factible la información directa mediante un lenguaje apropiado hacia la población y en el más alto nivel de la evidencia médica, inclusive lindando los llamados falsos positivos y falsos negativos. El caso de la Presidenta. Huelga decir que es una gran noticia si la presidenta de la Nación no padece de cáncer, como lo sería también conocer los detalles del manejo que llevó a recuperar su salud. El caso médico-quirúrgico de la Presidenta de los argentinos ha mostrado al mundo facetas interesantes en las que es imperativo progresar. Ha sido una instancia aleccionadora hacia la profesionalidad de los médicos y las consecuencias de los atajos y excesos cuando no se respeta el método científico.También una advertencia hacia la forma en que se deben comunicar a la opinión pública los procedimientos médicos realizados, pues se requiere cada vez más de una fluida integración entre las ciencias y las humanidades.En el cáncer, sea curable o incurable, la cuestión de la gradualidad en la información es de suma importancia.Será también propicio que los medios de información hagan un edificante manejo de la noticia sin caer en inconsistentes descalificaciones de la ciencia.
*Profesor de Cirugía de la Facultad de Medicina de la UNC.

