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La sociedad en la recuperación educativa

Las soluciones a los actuales problemas educativos son conocidas y probadas tanto en el ámbito local como en el internacional, pero exigen un compromiso prolongado que supere los breves tiempos políticos.

28 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
Hugo Juri*
La sociedad en la recuperación educativa

El sistema educativo argentino fue modelo de éxito en toda América desde fines del siglo XIX hasta la década de 1960. El éxito fue impulsado, en principio, por un acuerdo estratégico de todo el liderazgo político del país, con la ley 1.420, y sostenido en el tiempo por una gran legitimación dada por la sociedad civil.

Esta legitimación se fundó, en gran parte, en la participación activa de la sociedad en un proyecto al que comprendía y avalaba. Con objetivos precisos, como la alfabetización universal, y métodos de clara comprensión por parte de la ciudadanía, como el tradicional sistema de calificaciones.

Esta participación de la sociedad se manifestó en diferentes niveles. A nivel individual, en el pacto tácito entre padres y docentes para avanzar en la educación de sus hijos. A nivel del Estado, mediante la creación de mecanismos de participación ciudadana, como los consejos escolares de distrito y el Consejo Nacional de Educación. Y a nivel cultural, con la elaboración de un proyecto progresista de país.

La realidad actual –luego de numerosas crisis políticas y sociales, cambios culturales y demográficos y nuevas necesidades como la universalización de la escuela media y la mayor complejidad de los conocimientos necesarios para el progreso individual y del país, y su evaluación– indica que nos encontramos con una brusca disminución de este elemento crítico para la buena marcha de la educación como es la participación ciudadana.

En el reciente debate de líderes políticos y de la sociedad civil organizado por la ONG Córdoba Mejora, su presidente mostró cómo desde la sociedad civil es posible aportar un programa calificado de formación de directores de escuelas, asociado con el Ministerio de Educación de la Provincia.

Es una muestra de una participación más abarcativa por parte de la sociedad, necesaria en este momento.

En el mismo debate, el ministro de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires expresó que los ministros de Educación no sienten la presión social que debería existir, dado la gravedad del problema educativo.

Esta impresión se corrobora con las encuestas que muestran que la educación figura séptima entre las prioridades sociales de la Argentina, y en una encuesta internacional sobre la preocupación por la buena educación de sus hijos, Argentina está en la posición 40 entre 48 países encuestados.

Las soluciones a los actuales problemas educativos son conocidas y probadas tanto en el ámbito local como en el internacional, pero exigen un compromiso prolongado que supere los breves tiempos políticos.

Esto requiere de un esfuerzo ciudadano de participación en ese liderazgo estratégico, que se extienda por varios períodos de gobierno.

Este compromiso ciudadano significa recrear la sociedad entre docentes y padres, reabrir los consejos escolares con participación de padres –arbitrariamente eliminados en décadas pasadas–, la apertura de un organismo autónomo del gobierno con participación ciudadana que evalúe la ejecución y resultados de los programas educativos y, también, que organizaciones como Córdoba Mejora se ocupen de mantener en la agenda social un proyecto educativo de calidad para todos los argentinos.

*Académico de número de la Academia  Nacional de Educación, exrector de la UNC.