La paz es algo artesanal
Si la paz es algo artesanal, y lo es, podemos en primer lugar crear un clima de paz, de justicia y de solidaridad en nuestras acciones cotidianas.
El papa Francisco peregrinará hoy otra vez a Asís para encontrarse con más de 500 representantes de nueve religiones y vivir juntos un momento de espiritualidad y oración por la paz. Con este gesto, se quiere rememorar el encuentro que allí convocó San Juan Pablo hace 30 años. Si bien los contextos sociales han cambiado, el gesto tiene el mismo valor profético y nos recuerda que "somos peregrinos, y que peregrinamos juntos"; y que para eso hay que confiar el corazón al compañero de camino sin recelos, sin desconfianzas, y mirar ante todo lo que buscamos: la paz en el rostro del único Dios. Nos recuerda que confiarse al otro es algo artesanal, la paz es artesanal.Podemos peregrinar también nosotros desde aquí y espiritualmente unirnos al "espíritu de Asís". Es cierto que hay muchos fanáticos que llevan la práctica de su ideología o su religión a exageraciones. Se creen los únicos y no toleran otras ideologías ni otras religiones. Producen a su alrededor violencia y odio hacia los que no piensan como ellos.Es cierto, también, que hay mucha indiferencia. Los que la practican dañan su corazón; no sólo rechazan, sino que anulan. Anulan a Dios, no lo necesitan, anulan la trascendencia y el sentido de sus vidas. Anulan también al hombre, al hermano, quitándole todo su valor.La indiferencia nace cuando, en nuestras relaciones con Dios o con los demás, los vemos como un obstáculo que nos impide reafirmarnos a nosotros mismos en nuestro egoísmo.Si la paz es algo artesanal, y lo es, podemos en primer lugar crear un clima de paz, de justicia y de solidaridad en nuestras acciones cotidianas. Intentar resolver los problemas y conflictos a través del entendimiento, no a través de la violencia; ser capaces de ponernos en la piel del otro y entender sus razones, no pretender tener siempre la razón y ser capaces de ceder, buscando siempre el bien de los más pobres y débiles.Podemos, también, venciendo la indiferencia, estar atentos a lo que ocurre en nuestro mundo, que vive una guerra por partes, y compartir con Dios nuestro Padre ese anhelo que tenemos de trabajar por un mundo solidario y en paz, un mundo justo, un mundo en el que todos podamos sentirnos libres. Vayamos una vez más a Asís. * Obispo católico. Miembro del Comité Interreligioso por la Paz

