Temas del día:

La igualdad de los seres humanos

Un sistema social construido sobre los principios islámicos no cree sólo en la dignidad individual, también cree en la confraternidad de toda la humanidad.

24 de diciembre de 2013 a las 12:06 p. m.
Ali Alejandro Badrán*
La igualdad de los seres humanos

El sagrado Corán hace referencia a la unidad de la especie humana en varios pasajes y en distintos contextos. Por eso es que el Islam nos enseña que la batalla que los seres humanos debemos librar nos tiene que conducir a la afirmación de una sociedad basada en la unidad de todas las personas, anteponiendo siempre el valor sagrado de la vida humana, como cuando afirma: “Sean conscientes de que Dios los ha creado de un solo ente vivo, del cual creó a su pareja; y de esos dos seres hizo surgir a multitud de hombres y de mujeres” (4:1).

En estos versículos, Dios nos habla de la creación de la humanidad y nos confirma el concepto de unidad del género humano, con un significado especial. Se repite enfáticamente que Dios ha creado a todas las personas de una fuente única, confirmando que la humanidad es todo una y que es un transparente reflejo de Dios, que también es uno y único.

El concepto de la unidad humana es una verdad universal, que no se puede refutar ni condicionar por cuestiones raciales, regionales o lingüísticas. Es un mandato divino al decirnos: “Gente, los hemos creado de un varón y de una mujer, hemos hecho de ustedes pueblos y tribus para que se reconozcan unos a los otros; pero el más noble entre ustedes es el que más ama a Dios, que siempre está bien informado” (49:13).

Signo de identidad

Las diferencias de pueblos existen con diversos propósitos, pero carecen de implicancias. En el mejor de los casos, sirven como señales de reconocimiento de los individuos y está prohibido usar este signo de identidad como una seña de superioridad o en menoscabo del concepto de unidad humana.

En relación con la interdependencia de las naciones, el Corán nos subraya: “En verdad hemos honrado a todas las personas, las hemos llevado por tierra y por mar, les hemos dado el sustento de las cosas buenas de la vida y las hemos favorecido por encima de gran parte de nuestra creación”.

Un sistema social construido sobre los principios islámicos no cree sólo en la dignidad individual, sino que también cree en la confraternidad de toda la humanidad.

La desgracia de un individuo es, en realidad, la desgracia de todos, como nos lo dice el Corán: “Decretamos para todos los creyentes que quien matara a una persona es como si hubiera asesinado a toda la humanidad; y quien salvara una vida es como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad”.

Una sociedad de creyentes no merece tal nombre si no acepta estos principios de igualdad y fraternidad, procurando evitar toda discriminación entre sus miembros.

Al Bujari –un gran recopilador de los dichos del profeta Mahoma (Muhammad)– nos transmite uno que dice: “No se envidien ni haya enojo entre ustedes, no se den la espalda uno al otro; todos los creyentes son hermanos entre sí y deben ayudarse mutuamente”.

En esta sociedad, cada persona –ya sea pobre o rica, importante o insignificante– tiene el mismo estatus; son todas iguales entre sí y no existe superioridad de una sobre otra.

El Islam ha creado una sociedad verdaderamente igualitaria, en la que cada miembro cuida y respeta la vida, la dignidad y la propiedad de los demás, para que sobre esta base se desarrollen el afecto, el cuidado mutuo, la fraternidad, se busque la paz y el bienestar común para toda la humanidad. Uassalamu alaicum (la paz sea con todos).

*Iman, integrante del Comipaz