La crisis del capitalismo, según los países
Todos están de acuerdo en que las cosas ya no volverán a ser como antes, aunque no esté bien definido el perfil de la sociedad del futuro. Julio César Moreno.
Uno de los grandes temas de la década es "la crisis del capitalismo", que se viene debatiendo desde hace por lo menos tres años en los foros internacionales y figura en un lugar muy destacado en la agenda económica y política de la mayoría de los países del mundo. Uno de los ejes de la discusión es si se trata de una crisis transitoria o definitiva, si el capitalismo podrá remontarla o si el mundo marcha en forma ineluctable hacia nuevas formas de organización económica y social. Pero en lo que todos están de acuerdo es en que las cosas ya no volverán a ser como antes, aunque no esté bien definido el perfil de la sociedad del futuro.Para algunos, se trata de establecer una nueva relación entre el Estado y el mercado, que pueda frenar los desbordes financieros que han causado estragos en toda Europa y cuyos coletazos se sienten en todas partes. Para otros, en cambio, hay que ir más lejos y modificar un sistema que parece históricamente agotado. Si esta crisis hubiera ocurrido hace 40 años, la respuesta estaría al alcance de la mano, ya que a comienzos de la década de 1970 la Unión Soviética era una potencia mundial consolidada, con una extensa "área de influencia" en Europa del Este, una economía supuestamente fuerte y en constante crecimiento y un enorme potencial militar.La idea de la superioridad del comunismo sobre el capitalismo estaba muy arraigada, incluso entre partidos políticos e intelectuales de Occidente. Pero la caída del muro de Berlín en 1989 y la posterior disolución de la URSS eliminaron al comunismo como alternativa histórica, y ni siquiera el "comunismo de mercado" que impera en China resulta un modelo atractivo o convincente para el resto de los pueblos del mundo, incluso aquellos más afectados por la actual crisis internacional. Por otra parte, los pueblos no quieren renunciar a la democracia, al sistema republicano, al pluralismo, a la libertad de expresión, reunión y asociación. En todo caso, hay quienes propician mayores controles del Estado sobre el mercado y, sobre todo, sobre los flujos financieros.Durante la década de 1990, se abrió paso una tendencia contraria, que se resumía en una consigna muy simple: "más mercado y menos Estado", que en la Argentina se desplegó durante todo ese decenio bajo los dos gobiernos de Carlos Menem, muchos de cuyos funcionarios y sostenedores hoy ocupan altos cargos ejecutivos o legislativos en la administración kirchnerista. El debate entre "los dos peronismos" –el de Menem y el de los Kirchner– no se ha dado e incluso hoy aparecen como aliados, aunque del menemismo queden sólo los despojos. Pero, volviendo al tema de "la crisis del capitalismo", hay versiones contradictorias, pues mientras Europa –en especial países como España, Italia o Portugal– siguen hundidos en el atolladero, en Estados Unidos sucede una cosa diferente: cae lentamente el desempleo y hay una mayor oferta de trabajo, todo en dosis moderadas y con un pronóstico incierto sobre la mayor economía del planeta.Barack Obama va por la reelección en noviembre, en comicios en los que deberá competir con un candidato republicano aún no definido. Estados Unidos, que además de ser la primera potencia mundial es la patria del capitalismo, puede ayudar a definir el perfil de esa nueva sociedad que despunta en el mundo.

