Heridas abiertas
Mestre quedó dolido después de las acusaciones de Alejandra Vigo. En la Municipalidad, no creen que haya sido un derrape de la esposa del gobernador, sino un eslabón de una campaña muy bien planificada. De todas maneras, no habrá planteos específicos sobre la cuestión.
Mestre no le respondió en público a las declaraciones de la esposa del gobernador Juan Schiaretti que fueran reveladas por el diario Día a Día . El intendente apeló simplemente a una ironía ("prefiero poner la otra mejilla"). Pero a pesar de que tanto en el Centro Cívico como en el Palacio 6 de Julio intentaron bajar los decibeles tras la estocada, el intendente quedó molesto.Sus allegados sospechan que no se trató de un acto aislado ni mucho menos de una improvisación destemplada. Están convencidos de que se trató de una operación que tuvo una medida planificación, según palabras de un hombre que conoce todos los vericuetos del Palacio 6 de Julio. En el peronismo, descartan de plano esa hipótesis.Schiaretti recibió en la semana a siete intendentes radicales, entre los que se encontraba Mestre. Después trascendió que el gobernador y el jefe municipal capitalino se quedaron algún tiempo dialogando a solas. Voceros radicales confiaron que en esa charla privada "apenas si rozaron el tema Vigo y en ningún momento hubo planteos". En ese encuentro con todos los intendentes radicales, se habló sobre lo que en el Centro Cívico llaman "federalización de prestaciones provinciales", a través de las cuales los municipios se harán cargo de una serie de servicios, entre los que se encuentra el Paicor, lo que ya levantó una polvareda. Mirando a 2017 En medio de gestiones cercadas por problemas de diferente envergadura, los caciques políticos miran el futuro. Aunque falta mucho tiempo, el peronismo tiene prácticamente decidido que Vigo sea la segunda candidata a diputada nacional en 2017, detrás del exgobernador José Manuel de la Sota. Los radicales afirman que Schiaretti le envió emisarios a Mestre para intentar aplacar los ánimos tras las declaraciones de Vigo. Los legisladores Oscar González y Carlos Gutiérrez, y el ministro Juan Carlos Massei habrían sido los que manejaron esos contactos.Schiaretti y Mestre se necesitan y conforman un tándem que actúa en diferentes frentes. Con el aval del macrismo –el otro socio de esta historia–, tuvieron una actuación monolítica en la Legislatura cuando aprobaron la reforma previsional.Ahora, el trío deberá presentarse nuevamente en escena para resolver dos temas que la administración provincial considera centrales: aprobar el empréstito que se destinará a la construcción de gasoductos (la cifra solicitada es hasta 800 millones de dólares) y la refinanciación de la deuda (casi 1.100 millones de dólares).Algunos hombres de la bancada radical pusieron el grito en el cielo y amagaron con elevar la voz cuando se trate la refinanciación de la deuda.Las dos cuestiones ocupan la agenda del debate en el recinto del próximo miércoles en la Legislatura: los gasoductos serán aprobados y habrá una primera lectura sobre la deuda."Por más que tengamos muchas dudas, nadie puede negarse a la construcción de los gasoductos, pero con la refinanciación no queremos ser parte de un manso rebaño", protestó un legislador del radicalismo. Sin embargo, es factible que Mestre les haga pisar el freno a los halcones de su partido. "No es momento para provocar una interna", dicen los amigos del intendente. Y van un poquito más allá, como para que quede claro que nadie da puntada sin hilo: la Municipalidad también proyectaría refinanciar su deuda, con lo cual, si ese plan se concreta, pedirá el aval del peronismo y del macrismo en el Concejo Deliberante. Una avenida de doble mano, que le dicen. Tal es la razón por la cual los legisladores de la UCR tampoco harán demasiado ruido en la Legislatura unicameral. Nadie escupe para arriba, obviamente, y los radicales de la Municipalidad sólo aprovecharán la situación para tomar un préstamo después. Por el momento, todo se negocia y las voces más autorizadas del oficialismo son los legisladores Gutiérrez y González. A propósito, son llamativos el bajo perfil y la escasa participación en temas de gestión del vicegobernador Martín Llaryora.El vicegobernador está en un lugar acotado y con funciones de escasa trascendencia. El distanciamiento con el gobernador viene desde antes de la asunción de las nuevas autoridades, pero los motivos nunca se aclararon.Como suele ocurrir en estos casos, en público nunca se dirá que existen diferencias; más bien todo lo contrario. En su mensaje de apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura, Schiaretti llamó "amigo" al vicegobernador, pero al parecer se trató de una formalidad, nada más. La batalla de Trejo El trío PRO-radicalismo-peronismo también se mostrará unido en la elección del rector de la Universidad Nacional de Córdoba, el sábado próximo. La alianza que impulsa a Hugo Juri se entusiasma con destronar al actual titular de la Casa de Trejo, Francisco Tamarit. Esta semana, para reforzar la campaña opositora, Mestre se sacará una foto con Juri y todos los decanos radicales.Esta vez, hay una tercera en discordia: Patricia Altamirano, exdecana de Psicología que se presenta como candidata de sectores de izquierda. Tamarit confía en ganar en la segunda vuelta, con este razonamiento: para el segundo turno, quedarán el oficialismo y Juri. Y la izquierda nunca votará al radicalismo. Así, los votos de Altamirano irán al actual rector. Tamarit asegura que su lista no representa al kirchnerismo, sino que es mucho más amplia y que contiene a representantes de distintas fuerzas políticas e independientes. El pasado reciente parece no darle la razón. Hoy, decir Frente para la Victoria en ciertos ámbitos parece ser una mala palabra.

