Gestar fundaciones reales y sustentables
Conviven en la ciudad de Córdoba unas ocho mil personerías de este tipo y sólo son controladas cuando alguna es denunciada por no cumplir con el objeto.
Cuando se piensa en generar una fundación, todo parece ser muy simple. Siempre surgen de una necesidad, con una supuesta proyección a largo plazo. Se trata de una serie de formularios para completar y comenzamos a trabajar. A través de la fundación, se obtiene la exención del Impuesto a las Ganancias (dato no menor, visto desde la economía de quien quiere formar una fundación) y toda empresa que aporta obtiene la exención de IVA sobre lo que aporta.Gestarla parece simple; lo complejo es sostenerla en el tiempo y perseverar con lo comprometido.Las organizaciones no gubernamentales (ONG) –asociaciones y fundaciones– tienen siempre como principal objeto el bien común, sin fines de lucro.Comencé a profundizar en este tema cuando, ayudando desde la comunicación y estudiando sobre la responsabilidad social empresaria (RSE), me puse en contacto con la Dirección de Inspección de Personas Jurídicas –que es el ente que habilita o no a una ONG–, ya que estaba desarrollando una planificación para obtener el alta para una fundación con fines de ayuda referente a la medicina.
Requisitos formales
Toda fundación y/o asociación debe tener una base presupuestaria (aporte de los miembros; donaciones, si son necesarias, y aportes de terceros); un plan trienal (cuáles son las tareas para el bien común que se realizarán durante los tres primeros años); la solicitud de personería jurídica; un acta constitutiva (la cual deberá designar un presidente, un secretario y un tesorero) y un estatuto.
Este deberá constar de: denominación; domicilio; plazo de duración; capacidad; patrimonio; miembros de la fundación permanentes, honorarios y benefactores; facultades de los miembros; consejo de administración; designación de los integrantes del consejo de administración; reuniones del consejo (este deberá presentar memoria, inventario, balance general y cuenta de gastos y recursos); cuórum; remoción; retribución (los consejeros no podrán recibir retribución alguna por el ejercicio de sus cargos ni por los servicios prestados a la fundación); delegación (delegar funciones administrativas y de gobierno a un comité ejecutivo); atribución; atribuciones del presidente; atribuciones del tesorero; atribuciones del secretario; disolución.
Se realiza un depósito de 10 mil pesos (del cual se puede disponer en el mismo momento en que se obtiene la personería jurídica) y luego en la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) se terminan de realizar los trámites. La ONG está lista. Ahora viene lo arduo: trabajar.
Cumplir las promesas
Cuando se desarrolla una fundación, no se trata sólo del proceso de creación, que va desde completar formularios hasta lo más importante: “el plan comunicacional” a través del cual la fundación-asociación podrá llegar a la sociedad y contar con su apoyo.
También es esencial el control de que las tareas de bien común que se han prometido sean cumplidas a rajatablas.
Conviven en la ciudad de Córdoba unas ocho mil personerías de este tipo y sólo son controladas cuando alguna es denunciada por no cumplir con el objeto, por efectuar mal uso de los fondos que se obtienen o por cuestiones similares. En estos casos, una vez analizada la situación, si surge alguna irregularidad cierta, se le retira dicha personería.
Es preocupante ver que muchas personas y/o empresas se benefician de una fundación que lleva su nombre y su imagen, pero nunca informan sus actividades (Plan trienal) y sus logros a esa sociedad que aporta para su articulación y que colabora para que las fundaciones funcionen y permanezcan.
Más allá del control del Estado, cada uno de nosotros debe exigir que se rinda cuentas del uso de nuestros aportes, ya sea dinero, conocimiento, tiempo, trabajo, esfuerzo y, especialmente, nuestra confianza.
Si la comunidad entera exige, entonces evitaremos los fraudes y los cientos de casos en los que la gente se abstiene de ayudar porque ha sido burlada por otras ONG.
Ninguna fundación y/o asociación subsiste sin el aporte de la sociedad. Pues entonces, brindemos a esa sociedad de la que dependemos para desarrollarnos las herramientas necesarias para crear, hacer crecer y sostener la confianza en la labor de esas entidades.
Estoy de acuerdo con la germinación de ONG, pero trabajemos para que sean sustentables en el tiempo, sin salirse de su eje, su camino y su objetivo, a pesar de las tentaciones a las que se ven expuestas en forma permanente.
*Comunicadora

