Género, miradas actuales
Transversalizar la perspectiva de género es el proceso de valorar las implicancias que tienen, para hombres y mujeres, acciones que se planifiquen en todas las áreas y niveles. Mariana Pérez Villalobo.
Las sociedades, como cuerpo vivo, mutan paradigmas, valores, actores, lenguaje. En las transformaciones –no necesariamente enriquecedoras–, se incorporan terminologías para designar lo novedoso. Es el caso de la expresión “perspectiva de género”, visibilizada como una definición moderna del feminismo (aquel movimiento del que fuera precursora Simone de Beauvoir, El segundo sexo, 1949) sin conseguir distinguirla.
Género es una noción que toma en cuenta la posición en que cada sujeto, de acuerdo a su pertenencia sexual, se ubica en determinadas circunstancias para desarrollar sus potencialidades. Influyen la historia, la ideología, la cultura y la idiosincrasia de cada población, de modo que apartarse del mandato resulta transgresor y reprochable socialmente.
Advertimos, entonces, cuán pequeña resulta la diversidad física en relación con la magnitud del factor cultural ideológico que obra sobre el comportamiento, desvirtuándose el presunto origen “natural” de nuestro proceder.
Sorprendería saber que en lugares no tan lejanos, sólo las mujeres imparten justicia; que hay culturas en las que los hombres se ocupan del cuidado de los niños y que, en otras, las madres custodian el buen uso de la tierra, siembran y cosechan, porque de allí saldrá el alimento para sus hijos. Las diferencias de género no son lo mismo que diversidad sexual, porque aquel concepto incluye también el conjunto de cargas conductuales o guías de comportamiento que cada comunidad asigna a sus miembros conforme su identidad sexual, de modo que este rol, además, recepta la ideología dominante.
¿De qué hablamos? En junio último, se celebró en Salta un encuentro convocado por la Asociación de Mujeres Juezas de la Argentina (Amja), que preside Carmen Argibay, miembro de la Corte Suprema de Justicia, con la consigna "Hacer justicia, una visión de género". Surge ostensiblemente que en nuestra sociedad subsisten enfoques arraigados, costumbres, prejuicios y lenguajes que sólo contemplan al hombre, excluyendo la participación femenina. Basta constatar que en los reglamentos deportivos de disciplinas practicadas también por mujeres no se consideran infracción o falta los golpes asestados en zonas vulnerables del cuerpo femenino y sí resultan multados los dirigidos a los genitales masculinos. Es aconsejable también consultar el diccionario y conocer qué significado tiene el sustantivo "amo" (dueño o poseedor de una cosa) y cuál su femenino "ama" (criada o mujer que amamanta al hijo de otra).
La perspectiva de género es justamente una visión abarcativa de los ámbitos de desarrollo conductual de la vida (lingüístico, jurídico, de salud, deportivo, político, social, ideológico, laboral) con la impronta que le imprime la pertenencia a uno u otro género. Transversalizar la perspectiva de género es el proceso de valorar las implicancias que tienen, para hombres y mujeres, las acciones que se planifiquen –legislativas, políticas o programas– en todas las áreas y niveles. Es una estrategia de integración e interacción.
Como reto para el porvenir, se erige el logro de concepciones transversales del enfoque de género, inclusivo y plural, que transforme en verdadera la ambición de igualdad material de géneros.

