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Escuela y política

Se viene realizando, desde hace un tiempo, un debate interesante en torno del desarrollo de talleres políticos en las escuelas secundarias. Edgardo Carandino.

27 de agosto de 2012 a las 12:02 a. m.
Edgardo Carandino, inspector de Nivel Medio
Escuela y política

Como muchos de los debates que se producen en nuestro país, este aparece "salpicado" por intereses que no siempre ayudan a entender si lo que se pretende realizar es un aporte o es un problema, todo producto de una lógica, siempre binaria, que poco ayuda a producir discusiones que permitan fortalecer procesos democráticos.Tal como se viene analizando el fenómeno, parece que quienes reciben estos talleres –es decir, equipos directivos, docentes y estudiantes– fueran incapaces de entender aquello que se le viene a ofrecer y que la política es sólo para quienes la ejercen desde las superestructuras del poder. Así nos fue.La participación es siempre social e implica identificación, pertenencia y adhesión. Para construir ciudadanía, si no abrimos el juego y generamos experiencias de participación, será muy difícil que la escuela encuentre los caminos para motivar el aprendizaje y la participación sociopolítica de los estudiantes.Con una mirada positiva en la política, hay que poner en la agenda pedagógica un encuadre democrático de los contenidos que se enseñan, con la representatividad de los intereses de todos: autoridades gubernamentales, escolares, de los estudiantes, padres, medios de comunicación, partidos políticos, etcétera.La participación necesita representatividad, para tener un horizonte inclusivo y democrático.Nuestra experiencia como sociedad sabe que el miedo a recuperar voces diversas no es bueno.Si lo que estos talleres proponen es un camino de salida al desinterés instalado por las tendencias de la cultura posmoderna para nuestros jóvenes, bienvenidos sean; si hay otros intereses, los casi 30 años de democracia deberían servirnos para que esto no ocurra.Si nos planteamos una educación que se sostenga sobre fundamentos éticos, morales y políticos, necesariamente debemos proveer a nuestros estudiantes de un proceso cognitivo que facilite el desarrollo de capacidad de crítica; esta será fundamental para poner en perspectiva un marco de discernimiento sobre lo bueno y lo malo, pues para construir instituciones justas, necesitamos personas críticas.