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¿Es posible una fuerza policial municipal en la ciudad de Córdoba?

Los intendentes deben ser actores protagónicos en la búsqueda de soluciones. Las ciudades más densamente pobladas deben ir pensando en fuerzas de seguridad comunal o municipal. Griselda Baldata.

14 de agosto de 2012 a las 12:01 a. m.
Griselda Baldata (Ex diputada nacional ARI-Coalición Cívica, Córdoba)
¿Es posible una fuerza policial municipal en la ciudad de Córdoba?
Temor social. La seguridad es la máxima preocupación de los argentinos (LaVoz/Archivo).

Desde hace varios años, la seguridad constituye un tema prioritario en la agenda de los argentinos, aunque no guarde correlación alguna con la prioridad que se le otorga en la agenda política, ya que, si bien la problemática es abordada desde una dimensión discursiva, son pocas las políticas o acciones concretas orientadas a encauzar soluciones aceptables. La seguridad constituye una función indelegable del Estado. Citando a Max Weber, se puede afirmar que, aun cuando no sea la única, la temática de la seguridad constituye la función específica del aparato estatal, ya que es la institución que posee el monopolio legítimo de la fuerza física.Es momento de que, desde una perspectiva respetuosa de los principios democráticos y en pleno cumplimiento de los derechos humanos, las instituciones estatales combinen las diferentes herramientas de las que disponen a fin de corregir los problemas vinculados con la seguridad en toda su amplitud y complejidad. Por ello, es válido y razonable incorporar a la sociedad civil como factor decisivo en el diseño estratégico para su abordaje.Como se trata de una problemática multicausal, esta debe ser abordada desde esa dimensión con estrategias a corto, mediano y largo plazo. En los dos últimos casos, sólo es posible arribar a resultados positivos si hay una articulación entre las distintas carteras de gestión con políticas públicas destinadas a atender el problema de la educación pública con inclusión y calidad, la salud, la promoción del empleo, la dinámica en la obra pública, la reducción drástica del déficit habitacional, políticas de promoción social destinadas a erradicar la pobreza, una elite dentro de las fuerzas de seguridad federales adiestradas en el combate al delito complejo con suficientes recursos humanos, económicos y logísticos, etcétera. Aquí y ahora. Pero la gravedad del problema impone medidas en la inmediatez que no son de difícil implementación. La cartera que conduce la ministra Nilda Garré debe poner de inmediato a funcionar, y de manera permanente, al Consejo de Seguridad Nacional (ley 24.059) y articular acciones y estrategias con todas las fuerzas de seguridad que operan en el territorio nacional y los ministerios de seguridad de las provincias. En su nueva gestión, el gobernador José Manuel de la Sota tomó una medida positiva: la creación del Ministerio de Seguridad. Pero hasta ahora este sólo demostró ser un órgano burocrático sin políticas consistentes y estrategias adecuadas para estar a la altura de las circunstancias. ¿En qué medidas, acciones, propuestas o proyectos está trabajando este ministerio?Esta cartera (casi inexistente) debiera tener un trabajo sostenido y articulado con los distintos secretarios de seguridad de todos los municipios y comunas del interior y con las fuerzas de seguridad provincial y las federales que actúan dentro de nuestra jurisdicción.Por su parte, los municipios y comunas no pueden mirar hacia otra parte y exigir todo de la Policía de la Provincia. Los intendentes deben ser actores protagónicos en la búsqueda de soluciones. Las ciudades más densamente pobladas deben ir pensando en fuerzas de seguridad comunal o municipal.Hay interesantes experiencias en países como Canadá, España (con sus policías municipales o guardias urbanas), Italia, Inglaterra. Incluso la experiencia de la policía metropolitana porteña (aunque no termina de ser un proyecto viable, producto del ridículo, irracional y mezquino conflicto entre la gestión nacional y el gobierno de Mauricio Macri).En la Argentina, son muchas las ciudades que se han convertido en enormes áreas metropolitanas donde el problema de la inseguridad se agudiza. ¿Por qué la ciudad de Córdoba no puede ir pensando en una fuerza de seguridad municipal? ¿Por qué cada barrio de Córdoba no puede tener mesas de participación ciudadana por la seguridad, donde esa policía metropolitana actúe junto con la sociedad civil (comerciantes, ONG, organizaciones gremiales, centros educativos, centros de estudiantes, profesionales, parroquias, clubes y bibliotecas barriales), coordinando acciones? ¿Por qué no organizarnos con innovación y creatividad? ¿Por qué no convocar a tanto recurso humano de excelencia y especializado que existe, por ejemplo, en nuestras universidades? ¿Por qué no involucrar a cada vecino, a cada institución barrial en la búsqueda de una convivencia más segura, más democrática, más organizada? ¿Por qué la ciudadanía tiene cada vez más interrogantes sin respuestas? Sería muy desalentador que esa tan esperada respuesta sólo consistiera en las disparatadas opiniones de algunos funcionarios nacionales que sostienen que la "inseguridad es una estrategia aplicada por la derecha para pegarle a los gobiernos nacionales y populares".