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El turismo estudiantil y las leyes que lo regulan

En el contrato no pueden faltar los servicios de hospedaje, transporte, gastronomía, excursiones diurnas, seguro médico y de asistencia al viajero. 

16 de enero de 2014 a las 01:00 p. m.
Patricia Veltri*
El turismo estudiantil y las leyes que lo regulan

Los viajes de egresados ofrecen la veta tal vez más vulnerable en materia de prestación de servicios turísticos. Los padres redoblan esfuerzos para regalarles a los hijos un viaje inolvidable; los chicos carecen de experiencia y están a muchísimos kilómetros de los padres y con dinero en efectivo en el bolsillo, lo que los convierte en presa fácil de los inescrupulosos de turno.

También estos viajes representan un negocio seguro y rendidor del que participan empresas (agencias de viajes, hoteles, transporte, discotecas, prestadoras de servicios y recreativos), comercios (souvenires, chocolates, alquiler de ropa de nieve) y promotores que ganan comisiones por ventas.

Bariloche –el destino más elegido por egresados de la escuela secundaria– tiene por año 50 mil camas destinadas al sector que noalcanzan a enfriarse, a un valor de 10 mil pesos hoy por chico, entre lo que cuesta un paquete y el efectivo que lleva cada uno.

Todo esto lo torna un nicho propicio para estafas. Por la cantidad de damnificados, la Secretaría de Turismo de la Nación puso al turismo estudiantil al amparo de leyes que ­cumplir.

Para que una agencia pueda prestar el servicio de viajes estudiantiles (no confundir con viajes grupales) debe ­contar con el Certificado Nacional para Agencias de Turismo Estudiantil que otorga la Dirección Nacional de Calidad Turística. Quienes cumplen el requisito figuran en un listado oficial y público que se puede consultar en la web: www.turismoestudiantil.gov.ar

Entonces, a la hora de contratar una agencia, lo primero que deben pedir los padres es ese certificado.

En las reuniones informativas previas a la contratación, las agencias exageran. Ofrecen más de lo que dan y ocultan gastos extras (como impuestos por excursiones y seguros) que revelan recién con un pie en el micro. Por eso, se debe exigir que en el contrato figure en detalle cada prestación incluida en el paquete: nombre del hotel, del transporte y fecha de partida (suelen ofrecerla en forma verbal y luego cambiarla).

En el contrato no pueden faltar los servicios de hospedaje, transporte, gastronomía, excursiones diurnas, seguro médico y de asistencia al viajero. Esto es importantísimo porque está asegu­rado en un fideicomiso si hay incumplimiento. Una vez que se firma el contrato, si la agencia está habilitada por la Nación, el paso siguiente es el pago (en Banco Nación o Pago Fácil) de lo que se llama Cuota Cero, un seguro contra estafas. Si hay incumplimiento de algunos de los ítems que no pueden faltar en el contrato, el dinero está disponible en ese fondo para cubrir lo necesario.

La Secretaría de Turismo de la Nación es específica en el caso de habilitaciones de destinos fuera del país para este tipo de prestaciones, así como en relación a garantías y seguros. Antes de contratar hay que consultar el caso específico.

En la acusación de incumplimiento que los padres del Manuel Belgrano adjudican a O'Donnell Viajes y el dinero que depositó el Gobierno provincial para el regreso, el meollo está en que no se enmarca dentro de los requisitos para estar respaldado por la Nación. La empresa no figura en la lista de habilitadas para operar turismo estudiantil ni enel país ni en Brasil. En su página web ofrecen, como parte de sus servicios, viajes grupales (no estudiantiles).

De este modo, si se trata de un viaje contratado por particulares a quienes dio asistencia el Gobierno provincial en una situación de desamparo, ¿deben ser esos particulares o la agencia que incumplió el contrato los que reintegren el dinero al Estado cordobés?

*Periodista