El génesis de las paritarias
La historia de las paritarias puede rastrearse hasta su génesis en la Torá, que tan divinamente conecta la idea de la parte con la idea de lo fraternal.
Por estas épocas, sin dudas, "paritaria" es una de las palabras que más están de moda. Y no sólo se debe a que estamos rozando el mes de marzo, sino fundamentalmente a las pocas (o casi inexistentes) bondades que nos depara la inefable inflación que venimos sufriendo por estos pagos hace ya demasiado tiempo. Ahora bien, ¿quieren saber dónde fue la primera paritaria? Pues en la Torá, por supuesto, al principio nomás del texto bíblico, en una de las historias más reveladoras de la humanidad (e inhumanidad al mismo tiempo) que se asoma –un tanto insolente– en el cuarto capítulo del Libro del Génesis.Los personajes son harto conocidos: Caín y Abel, más allá del Creador, a quien es difícil correr del mapa (especialmente del bíblico).No por casualidad estamos ante el primer vínculo fraternal, y de eso se trata mucho de lo que se esconde detrás de toda paritaria. Presten atención a la palabra "paritaria": evidentemente se trata de una cuestión atinente al tema de las "partes" que, en un marco de diálogo, buscan llegar a algún tipo de acuerdo.Curioso de por sí es que la raíz etimológica del concepto de lo que es una "parte", lo que es "particular", esté anclada en una raíz hebrea que sin dudas antecede a la forma latina por muchos siglos y que –a su vez– se entronque de forma directa con lo fraternal.Para comprenderlo, antes hay que señalar una cuestión lingüística que ocurre con el hebreo, pero que también es fácil de detectar en otras lenguas, entre ellas el inglés, y que es lo "intercambiable" de las consonantes "P" y "F". Ese fenómeno que se reconoce en "fósforo" y " phosphorus " o en la pronunciación con "F" de varias marcas de electrodomésticos que comienzan con las letras "PH" responde al hecho de que esas letras, en algunos idiomas (como también el hebreo), se escriben con la misma grafía.Es más, el fenómeno también se extiende –a veces– desde la "P" hasta la "B", algo caracterizado por la dificultad de pronunciar la "P" en algunas regiones geográficas, donde se termina suavizando dicho sonido hasta arribar a la "B", algo típico de Medio Oriente, "bor ejemblo".Con esta introducción a cuestas, tenemos que la raíz hebrea "P. R. T." da lugar a la palabra " prat ", que significa justamente "parte", un concepto que todos los que tienen la fascinante experiencia de tener hermanos deben aprender, a la larga o a la corta, con mayor o menor grado de violencia.No es exagerado postular entonces que la imposibilidad de aceptar su "parte" (convengamos también en que no era precisamente la mejor) fue en definitiva lo que produjo en Caín mucha de la motivación para que terminara asesinando a su hermano Abel.Y es allí donde aparece, con igual raíz, lo "FRaTerno" (ya llevada la "P" original a la "F", pero sosteniendo la "R" y la "T"), aunque habría que decir que, más que aparece, casi desaparece...Siguiendo igual lógica, reconoceremos en " BRoTher " (hermano en inglés) aquel ablandamiento mencionado, donde la "P" lleva su sonido a la "B".Vale decir que la historia de las paritarias puede rastrearse con certeza hasta su génesis en la Torá, esa que tan divinamente conecta –con una pedagogía casi bestial– la idea de la parte con la idea de lo fraternal.Sabido esto, sería saludable esperar que todas las partes involucradas en cualquiera de las paritarias que nos rodean vuelvan a subrayar lo fraterno que las subyace, para que nadie quede a merced de ningún tipo de Caín.
*Rabino, integrante del Comipaz

