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El fantasma de Kammerath

Si el Tribunal Superior confirma el fallo de la Cámara contra Kammerath o cualquier otra condena, habrá un fuerte impacto político.

04 de junio de 2017 a las 12:31 a. m.
El fantasma de Kammerath
(Ilustración Juan Delfini)

Algunos hombres importantes del entorno presidencial miran por estas horas con detenimiento lo que ocurre en el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba.

Esta semana, posiblemente el miércoles, se leerá la resolución en una causa contra Germán Kammerath, quien acudió al máximo organismo judicial de la provincia disconforme con el fallo de tres años y medio de prisión efectiva e inhabilitación especial perpetua que le aplicó la Cámara 2ª del Crimen de la ciudad de Córdoba.

Kammerath fue condenado el 29 de octubre de 2015 porque un tribunal técnico y jurados populares lo consideraron culpable del delito de negociaciones incompatibles con la función pública.

En el mismo proceso, fue condenado el excuñado de Kammerath, Alejandro Rodríguez de la Puente, como partícipe necesario, a dos años y medio de prisión en suspenso.

La sentencia no está firme. Tampoco lo estará tras el fallo del Tribunal Superior, porque los condenados pueden recurrir ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Por eso, incluso si hubiera una nueva condena, los imputados continuarían en libertad.

El caso fue muy polémico en su momento y se remonta al tiempo en que Kammerath era intendente de Córdoba, allá por 2000. La investigación judicial se dio porque la Municipalidad contrató a la empresa Radioaviso para que hiciera seguimiento satelital de la flota de automóviles del Palacio 6 de Julio. En Radioaviso estaba otro cuñado de Kammerath, Marco Aurelio Álvarez, quien participó de la compra de esa empresa a través de una offshore radicada en Uruguay. Todo se volvió muy confuso y sospechoso.

Pesimismo

Ahora viene un nuevo fallo, y en el Gobierno nacional hay mucha preocupación y un análisis pesimista.

Hombres del PRO que recorren con frecuencia los pasillos de los Tribunales indican que si hay una confirmación del fallo de la Cámara o de cualquier otra condena, se producirá un fuerte impacto político, especialmente en la campaña electoral.

Kammerath mantiene una antigua amistad con el presidente Mauricio Macri y, si bien no aparece en el armado político del PRO ni tampoco en temas de gestión, es un secreto a voces que conoce a la perfección los timbres que deben tocarse para abrir puertas en la Casa Rosada.

“El peronismo podría hacerse una fiesta en la campaña si a 
Kammerath le ratifican la condena”, dijo un hombre de la primera hora del macrismo cordobés.

En los Tribunales, hay un hermético silencio en torno de la cuestión, pero el sistema político no confía en una resolución que pueda beneficiar a quien fue funcionario del gobierno de Carlos Menem.

Como si Cambiemos no tuviera problemas en la provincia, este caso –que a muchos tomó por sorpresa– puede hacer trastabillar aun más la tortuosa convivencia entre los diferentes sectores del radicalismo y del PRO.

Si la realidad de la coalición opositora está revuelta a más no poder –por ser respetuosos en el uso de los términos–, un fallo adverso a Kammerath puede ensuciar mucho más la situación.

Seduciendo a Mario

En paralelo, en el peronismo, en el PRO y también en el radicalismo, los principales referentes se frotaban las manos el viernes pasado y comenzaban a imaginar estrategias de seducción. ¿Seducir a quién? A Mario Pereyra, quien el viernes último anunció que a fin de año dejará la conducción del programa Juntos , de Cadena 3.

Esto generó una movida importante en la finalización de la semana, porque todas las fuerzas mayoritarias imaginan a Pereyra en sus filas.

El conductor de Juntos ha descartado siempre, en forma contundente, cualquier propuesta para ser candidato, pero nunca negó su amistad con Macri ni con el exgobernador José Manuel de la Sota. Uno y otro lo querrían tener como postulante a intendente en 2019, pero eso parece una tarea imposible.

De todos modos, un hombre que se sumó al macrismo proveniente de la vieja Ucedé recordó aquello de que no hay peor gestión que la que no se hace. “El ‘no’ ya lo tenemos”, graficó la fuente.

Da la impresión de que el revuelo que se provocó cuando el propio Pereyra hizo el anuncio en su programa quedará en eso. Lo que se rescata es el ruido que generó el hecho. Eso habla a las claras de la falta de dirigentes en la política vernácula. Es lo que hay.