El desafío de atraer inversiones
¿Qué se puede hacer para mejorar el panorama? Principalmente, trabajar en cuestiones estructurales a largo plazo, en políticas de Estado sostenidas.
Alcanza con mirar hacia los costados para advertir que la Argentina, en materia de inversión extranjera directa (IED), tiene un amplio margen y potencial de crecimiento. Entre 2007 y 2012, la inversión extranjera directa en nuestro país prácticamente se duplicó, hasta superar los 12 mil millones de dólares en este último año. Sin embargo, entre el primer semestre de 2012 y el mismo período de 2013 experimentó un retroceso del 32 por ciento, según surge del informe "Flujos de entrada de inversión extranjera directa", de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).En ese mismo lapso, en América latina la IED creció un seis por ciento. La Argentina puede acompañar esta tendencia, pero para fomentar el ingreso de capitales debe pensar en las necesidades o prioridades de los inversores, que en la mayoría de los casos buscan climas de negocio estables, previsibles o comprensibles.En este sentido, no se puede dejar a un lado el hecho de que el aumento de la IED de 9.882 millones de dólares a 12.551 millones de dólares, entre 2011 y 2012, estuvo dado principalmente por la imposibilidad de repatriar capitales o girar dividendos al exterior, política económica de corto plazo difícil de sostener en el mediano plazo si lo que se pretende es atraer nuevos capitales e iniciar el largo proceso de incorporación de infraestructura requerida. Si bien desde la perspectiva nacional en 2012 la remisión de utilidades al exterior sumó 225 millones de dólares contra los 4.400 millones de dólares de 2011, una medida de este tenor invita a los nuevos actores económicos –paralelamente seducidos a nivel global– a mirar con desconfianza a la Argentina como país destinatario de capitales de riesgo. No en vano, según el ranking Doing Business 2014, que publica el Banco Mundial y que evalúa la facilidad para hacer negocios, la Argentina se encuentra por debajo de Chile, Perú, Colombia, México, Uruguay, Paraguay y Brasil. Lo mismo ocurre cuando se analiza el nivel de protección de inversiones en nuestro país.
Puntos por mejorar
¿Qué se puede hacer para mejorar el panorama? Principalmente, trabajar en cuestiones estructurales a largo plazo, políticas de Estado sostenidas de gobierno en gobierno y de generación en generación, que contribuyan no sólo a atraer inversiones sino, de manera más amplia, a mejorar la calidad de vida de los habitantes.
Es fundamental fomentar un diálogo armónico entre la dirigencia política y empresarial, definiendo reglas claras a través de un marco regulatorio que garantice la previsibilidad y la seguridad jurídica; establecer un sistema tributario transparente y equitativo, que preserve la creación y el mantenimiento del empleo genuino y reconozca la rentabilidad empresaria a través de una gestión socialmente responsable.
Tenemos que educar y trabajar en pos de la defensa del derecho de propiedad (incluida la intelectual), promoviendo la innovación, el desarrollo tecnológico, las investigaciones y la transferencia del conocimiento para beneficio de la sociedad en su conjunto, así como impulsar una educación de calidad, de la mano de valores inalterables como la ética, el trabajo, el esfuerzo y el bien común.
Es indudable que la Argentina se encuentra frente a una oportunidad y que está en todos nosotros promover el camino que nos conduzca a materializarla.
*Presidente de AmCham Córdoba

