Una clara advertencia
El documento de la Iglesia Católica sobre el narcotráfico en la Argentina debe ser entendido por el Estado y por toda la sociedad como un llamado urgente a combatir ese flagelo.
La Iglesia Católica advirtió de manera categórica sobre el avance del narcotráfico en el país y responsabilizó al Gobierno nacional y a sectores de la dirigencia política y social por una situación que se ha desbordado y que corre el riego de no tener retorno. Es uno de los documentos más duros difundidos en los últimos tiempos por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) sobre un tema que estremece a la sociedad y que, como señalan los obispos, debe alertar a los poderes del Estado.El pronunciamiento conocido el viernes pasado –al que ayer se sumó el de la Corte Suprema de Justicia– no deja dudas respecto de que es tarea irrenunciable del Estado perseguir este delito. También pone en foco la inacción del poder central por la vacante no cubierta en la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), tras la renuncia de Rafael Bielsa.Resulta inaudito que la dependencia encargada de coordinar las políticas en la materia, incluso en comunicación directa y permanente con los gobiernos provinciales y municipales, no tenga todavía un interlocutor válido.Poco contribuyen a desbaratar el nudo del fenómeno narco las réplicas que siempre tiene en carpeta la Casa Rosada cuando la Iglesia formula advertencias sobre asuntos conflictivos.Esta vez fue un funcionario de tercera línea del Sedronar el que salió a cruzar a los obispos con argumentos débiles.Cuando los prelados plantean que con el avance del narcotráfico la Argentina se encuentra en serio riesgo, no hacen otra cosa que enviar un mensaje al conjunto de la sociedad, pero también a todos los gobernantes del territorio nacional.Por ello, nadie con responsabilidad de conducción pública se puede hacer el distraído. Más aún, toda vez que el documento episcopal alude a presuntas complicidades y conductas corruptas de cierta dirigencia política.Los cordobeses han sido testigos, en los últimos meses, de escándalos que terminaron con purgas de personal y detenciones en el área de narcóticos de la Policía de la Provincia, y de homicidios y muertes dudosas que estarían ligados a la guerra entre narcos."La sociedad, a menudo, sospecha que miembros de fuerzas de seguridad, funcionarios de la Justicia y políticos colaboran con los grupos mafiosos. Esta realidad debilita la confianza y desanima las expectativas de cambio. Pero también es funcional y cómplice quien, pudiendo hacer algo, se desentiende y mira para otro lado", resume con crudeza el documento de los obispos.Otras cuestiones que tienen que ver con la seguridad han sido expresadas, aunque no parecen encontrar eco en las autoridades: las fronteras están desprotegidas y son laxos los controles en las zonas más vulnerables. A eso también apuntó la Iglesia en su llamado a la reflexión.

