Un efecto dominó preocupante
La caída en las ventas en el sector comercial, la falta de financiamiento y los apremios de la Afip han agravado la situación de la cadena de pagos en los últimos meses.
Los datos están a la vista y la suma de esos factores implica una complicación en la actividad de numerosas empresas. La combinación de una caída en las ventas en el sector comercial, la falta de financiamiento a tasas razonables, en especial para las pequeñas y medianas empresas, y los apremios de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) agravaron la situación de la cadena de pagos.
Los gastos en gastronomía, entretenimiento y en tecnología aumentaron en volumen, en detrimento de otros sectores tradicionales, como las ventas de alimentos y de textiles, las que se vieron perjudicadas, además, por un invierno casi sin bajas temperaturas.
Los comerciantes advierten problemas crecientes en la cadena de pagos, que se inician a partir de una mayor demora por parte de las grandes fábricas o de las terminales automotrices. A partir de allí, se inicia una sucesión en la mora, que termina golpeando a los empleados. Estos son los consumidores finales, que se entiende deberían alimentar la rueda del consumo.
Por el contrario, la actividad económica se desaceleró en Córdoba al 0,5 por ciento en el segundo trimestre en relación con el primero de 2013, según el índice de actividad económica (Iaec), que elabora el economista Gastón Utrera. A nivel nacional, el índice general de actividad (IGA), de Orlando Ferreres, acusa el mismo comportamiento. Los números positivos corresponden sólo al campo (por una mayor cosecha de granos), a la industria automotriz (por la demanda desde Brasil y por las ganancias del sector financiero), en tanto el resto de los sectores se hallan estancados.
Para los sectores comercial y de distribución, la situación es más complicada, además de que se redujeron o encarecieron las posibilidades de financiar los pagos vía autorización para girar en descubierto o a través del descuento de cheques. Estos costos bancarios son hoy insoportables para las pequeñas y medianas empresas que funcionen cumpliendo a rajatablas los requisitos legales e impositivos de cada actividad. Junto a ello, la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) eliminó la financiación para el pago de aportes y contribuciones patronales.
El cuadro no es homogéneo y los sectores que poseen hoy un buen ritmo de actividad especulan con la posibilidad de alargar los plazos de pago, lo que resulta un bumerán pues reduce el nivel de actividad y de consumo. La preocupación por el deterioro de la cadena de pagos es sólo un síntoma de los problemas que acumula una política que carece del respaldo de la mayor parte de los actores económicos.
Ante esta situación, se requiere conformar un equipo creíble, que sea explícito en las políticas y que trabaje por generar estabilidad, dejando de lado el falso discurso sobre la inflación y los increíbles indicadores de la economía.

