Tierra de nadie
El abandono del tramo de la Costanera que va desde la Circunvalación al Centro Cívico es un peligro para conductores desprevenidos y una cuenta pendiente del Estado municipal y provincial.
Dos periodistas de este diario recorrieron en un automóvil el primer tramo de la avenida Costanera, desde la Circunvalación hasta el Centro Cívico. Son unos seis kilómetros que unen el final de la autopista Rosario-Córdoba con el centro de la capital provincial. Podría ser, entonces, la puerta de entrada y de salida de miles de personas, todos los días. Es más, por allí debieran transitar los micros de larga distancia que salen de o se dirigen hacia la nueva terminal.Sin embargo, es tal el peligro que corre quien se atreva a circular por ese sector que todo aquel que conoce la triste realidad lo evita. De hecho, los periodistas de este diario fueron severamente advertidos por un policía: "Jamás frenen, porque están agazapados para robarles", les sugirió el agente de seguridad. En otras palabras, la policía sabe lo que ocurre en la zona, pero no puede hacer nada para evitarlo y para asegurar, como debe ser, una libre y segura transitabilidad.Un largo tramo presenta, a un costado, un enorme basural a cielo abierto donde se pudo observar la presencia de camiones y máquinas que remontaban escombros. Como los vimos nosotros, podrían haberlos detectado las autoridades competentes y labrar las actas correspondientes, ya que no estamos hablando de un basurero legalmente habilitado.Con todo, eso no es nada comparado con lo que descubrieron nuestros cronistas un poco más adelante: la cantidad de basura es tal que directamente invade uno de los carriles de la Costanera; en consecuencia, el otro carril, en la práctica, es de doble mano durante casi un kilómetro.Por lo tanto, para ser gráficos, en realidad habría que decir que todo el camino, hasta casi el Centro Cívico, es un enorme basural a cielo abierto en el que se observan, cada tanto, varias casas precarias.Otra deficiencia notoria es la falta de iluminación. El primer kilómetro y medio, contando desde Circunvalación, no tiene ningún poste de alumbrado público, como si ni siquiera hubieran estado en los planes de la obra. Una zona intermedia presenta algunos pocos postes con las luces rotas. Finalmente, promediando el recorrido, aparece un relativo sistema de iluminación.Sin embargo, un tercer elemento expresa con mayor carga simbólica que los dos anteriores el abandono en que ha caído este segmento de la Costanera: a la altura del puente Estados Unidos, en pleno barrio de San Vicente, dos bloques de hormigón, en medio de la calzada, vuelven imposible el tránsito. No están allí desde ayer o desde hace un par de días. Están hace mucho tiempo.La pregunta que se desprende de esta descripción es doble: por qué las autoridades municipales y provinciales no actúan de acuerdo a sus responsabilidades, y qué tragedia esperan que ocurra antes de hacerlo.

