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Nuevamente, el yuyo salvador

Mientras el Gobo se empiernecina en confrontar con la clase media, será ésta la que atenúe los efectos negativos de la desaceleración global.

16 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Nuevamente, el yuyo salvador

A juzgar por la estadística de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), quizá hubo demasiado optimismo en las difundidas proyecciones de la economía mundial para este año. Los recientes datos de los miembros del llamado Grupo de los 7 (G-7) –integrado por Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, países que se cuentan entre las mayores potencias económicas y militares, a las que hay que añadir China, Rusia, India y Brasil para completar la vanguardia de la comunidad internacional–, mantienen la tendencia declinante observada entre abril y junio. El crecimiento del G-7 fue de 3,2 por ciento en el primer trimestre del año actual y del 2,5 por ciento en el segundo. Las perspectivas para el tercero y cuarto no son demasiado alentadoras, con un par de discretas excepciones. Por su parte, Japón cerrará sus balances con algo más de oxígeno, porque alcanzará niveles de 0,6 y 0,7 por ciento en el tercer y cuarto segmentos, respectivamente, cifras de por sí bastante deprimentes.En forma notable, la economía global ingresó en un proceso de ralentización por la baja generación de empleo, lo que llevó al economista Nouriel Roubini –calificado como el gurú que predijo la crisis de 2008– a advertir que existe 40 por ciento de posibilidades de que se repita otra recesión, con lo que Estados Unidos podría dar forma a una "W" (caída, recuperación y nueva debacle ), explicó. Algunos grandes inversores, como es el caso de Warren Buffett, descartan una posible segunda recaída.Con todo, la desaceleración tendrá un efecto negativo sobre los países exportadores de commodities (materias primas), entre ellos la Argentina, aunque es factible que el precio de los granos y oleaginosas se mantenga, por varios factores. Guste o no al Gobierno de Cristina Fernández, serán los productores agropecuarios quienes hagan el mayor aporte para el mantenimiento de la azarosa estabilización. Perdurar en la actual confrontación, en espera de un quiebre del frente rural, es una actitud tan insensata como lesiva para los intereses superiores de la Nación, que dice defender.El rechazo generalizado a la clase media que expresa la Presidenta –la acusó de "volátil" y de temerle "a los morochos"–, parte de conceptos equivocados sobre la integración de los nuevos núcleos de producción rural, así como de las demandas que plantean los sectores medios urbanos en cuanto a la búsqueda de consensos, más racionalidad en las decisiones y menos autoritarismo en las actitudes.El "yuyo" –como llamó la jefa de Estado a la soja– se proyecta como el salvador de la próxima campaña en cuanto a su producción y valor, y por ende de recursos que aportará al Tesoro nacional. Semejante perspectiva obligaría a una revisión profunda de las demandas sectoriales.