La lucha contra el dinero sucio
Tras el fracaso de un incomprensible blanqueo de capitales, la Argentina debe intensificar su lucha contra el dinero ilegal y salir de la “lista gris” del Gafi para recuperar la confianza mundial.
El año concluye con la Argentina incluida dentro de los países que aún permanecen en una "lista gris" debido a la desconfianza que genera el modo en que el Estado afronta la lucha contra el dinero ilegal, proveniente del tráfico de drogas, armas y personas. Las autoridades han realizado múltiples gestiones para evitar esta sanción moral por parte del Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi), encargado de supervisar que los distintos países del mundo combatan las inversiones en activos por parte de organizaciones criminales.El Gafi establece 49 recomendaciones que los estados miembros deben cumplir para gozar de un buen posicionamiento en el mercado económico-financiero, 40 de las cuales están referidas al lavado de dinero y las nueve restantes para contrarrestar a grupos que actúan como sostén del terrorismo internacional.Nuestro país, que se ha convertido en un referente mundial sobre la declaración de derechos de las personas, no podría tolerar ninguna de las actividades que generan ese dinero sucio. Salir de esa "lista gris" le daría a la Argentina un certificado de confiabilidad en el sistema financiero internacional, lo que le permitiría acceder a diversas operatorias y préstamos.El camino recorrido a lo largo de este año no estuvo plagado de buenos ejemplos. Todo lo contrario. Los malos resultados fueron notables, en especial en la lucha contra el narcotráfico, que parece operar en el norte del país como en una zona liberada o poco custodiada por las autoridades, pese a los anuncios de la creación de un "Escudo norte" en el ingreso, producción y traslado de la droga por el territorio nacional.La lucha contra la trata de personas y la esclavitud sexual tuvo, también, mucho de grandilocuencia, con más golpes efectistas que resultados efectivos. Organizaciones no gubernamentales (ONG) han denunciado la complicidad de jueces, policías e influyentes miembros de la política en esta práctica deleznable.Por último, poco se conoce sobre el tráfico de armas, pero basta recordar que las máximas jerarquías ejecutivas del país –como un expresidente y sus exfuncionarios– fueron condenados por la Justicia por operaciones ilegales con Ecuador y Croacia.Tampoco es un buen antecedente el fracaso del último blanqueo de capitales, un gesto desesperado del Gobierno nacional para hacerse de dólares en momentos en que el Banco Central sufre una sangría diaria de divisas norteamericanas.Si bien las autoridades argentinas destacan las mejoras registradas a partir de 2010, cuando nuestro país tenía una pésima calificación por sus acciones, los avances normativos en los mercados de valores, financiero y del seguro merecen –como contraparte– una acción más decidida y de mejores resultados en la lucha contra los flagelos que origina el dinero sucio.

