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La gestión no es un botín político

El tráfico aerocomercial y los aeropuertos deben estar bajo control del Congreso y la Justicia, para evitar que este servicio estratégico sea manejado por un grupo o fracción política.

07 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
La gestión no es un botín político

En todos los gobiernos existen "jóvenes influyentes", que gozan de las simpatías, las preferencias y hasta el apoyo directo de los presidentes o figuras clave de la administración y que en algunos casos llegan a ocupar importantes posiciones de poder. Se trata de un fenómeno normal, que incluso puede ser positivo si contribuye a oxigenar y aportar ideas innovadoras a una administración. En cambio, se convierte en algo negativo y hasta peligroso, si esa influencia se transforma en una virtual ocupación de sectores estratégicos del Estado, en desmedro del funcionamiento regular de las instituciones, o afecta atribuciones propias de ministros y funcionarios. Es decir cuando se convierte o puede convertirse en un poder dentro del poder, que es el riesgo que advierten tanto la oposición como sectores del Gobierno nacional, a raíz del rápido ascenso del llamado grupo La Cámpora en importantes áreas y empresas estatales. El tema tiene sus antecedentes, ya que durante la presidencia de Raúl Alfonsín (1983-1989) la Junta Coordinadora Nacional llegó a tener una injerencia semejante, siempre en afinidad con el entonces jefe del Estado, que había sido uno de sus impulsores en los años previos a las elecciones generales de 1983. También durante la gestión de Fernando de la Rúa existió el "grupo Sushi", muy cercano al presidente e integrado entre otros por sus hijos, aunque nunca llegó tener la entidad ni el peso de los dos grupos mencionados.Volviendo a la actualidad, lo cierto es que el avance de La Cámpora está causando preocupación en diferentes niveles políticos, empresariales y sindicales, pese a que se estima que apenas obtendrá entre 8 y 12 diputados nacionales en las elecciones de octubre, quizá una cifra ínfima y desproporcionada con el poder que va acumulando en otras áreas de la administración. Según informes recogidos en fuentes de la oposición política y de funcionarios kirchneristas que no militan en la mencionada agrupación, La Cámpora ya logró el control total del sistema aerocomercial argentino, debido a que, al manejo de Aerolíneas Argentinas, suma ahora el del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna) y la Administración Nacional de Aviación Civil (Anac).Por ello es que la nueva gestión del sistema aéreo, que es de vital y estratégica importancia para el país, debe estar bajo el riguroso control del Congreso Nacional, el Poder Judicial y todas las instancias fiscalizadoras, ya que en esta cuestión no se puede dar un paso en falso. No es sólo el control de la gestión pública, sino que las áreas en las que creció La Cámpora son de crucial importancia para cualquier decisión estratégica, tanto en materia de políticas de seguridad como de conexión internacional. Éstas deben facilitar el tránsito de personas y mercaderías a un mundo cada vez más relacionado.