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En alas de la integración

El acuerdo Fadea-Embraer, en un clima de evidente cooperación e integración económicas, permite avizorar las amplias y promisorias perspectivas que comenzarán a abrirse desde hoy.

14 de abril de 2011 a las 12:01 a. m.
En alas de la integración

El contrato que firmó la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea) con la Empresa Brasileña de Aeronáutica (Embraer) asume una importancia que trasciende el marco de un acuerdo comercial común. Por varias razones. La primera de ellas, naturalmente, se vincula con la reactivación que se operará en la planta fabril de esta capital, pues la rescatará de su actual letargo y le brindará, en una primera etapa, un horizonte de producción no menor de 15 años, con perspectivas de ampliación tanto en la ejecución de programas ya acordados como, eventualmente, de incorporación de nuevos proyectos.La segunda razón, tan importante como la primera, es que el acuerdo da un positivo paso adelante en el proceso de integración y complementación entre los dos principales países miembros del Mercosur. En ese sentido, debe recordarse que ya ha marcado tendencia la plena expansión de la industria automotriz y seguramente habrán de sumarse nuevos sectores fabriles. En numerosas oportunidades sostuvimos la tesis de que una competencia basada sobre desgastados patrioteros sólo conducía a un lamentable desaprovechamiento de las ingentes posibilidades macroeconómicas de ambas naciones. Integración y complementación y no competencia ni, menos aún, proteccionismo de sectores que sólo funcionan en mercados cautivos, son imperativos categóricos de un sano realismo.Quizá el último intento de competencia se realizó en la década de 1980, cuando la Argentina y Brasil pujaron con sus aviones de entrenamiento avanzado Pampa y Tucano, respectivamente, en un concurso convocado por los Estados Unidos para reemplazar a sus unidades en servicio en los institutos de formación de la Fuerza Aérea. Desde entonces, nuestra fábrica fue virtualmente desactivada por un compromiso con los Estados Unidos, mientras Embraer alzaba vuelo hasta convertirse en la cuarta empresa productora de aviones del mundo.El acuerdo que se firmó ahora en un clima de evidente cooperación e integración económicas, permite avizorar las amplias y promisorias perspectivas que comenzarán a abrirse. Hasta mayo de 2013, Fadea deberá acondicionar su infraestructura de producción para hacer frente a los compromisos que contrae. Dos años después, comenzará la exportación de aeropartes para el KC390, nuevo avión de carga que ingresará en el mercado aeronáutico internacional en directa competencia con productos de probada eficacia, como el Hércules C-130. El acuerdo prevé el suministro a Embraer de divisores de cabina, puertas, tren de nariz del avión, frenos aerodinámicos, conos de cola y carenados de flap. Será, pues, una estupenda fuente de creación de empleo para mano de obra calificada y para profesionales técnicos egresados, cuya jerarquía es reconocida a nivel global. Y la posibilidad de recuperar un hito de la industria argentina.